Resaltar búsqueda

 

 

Malkah Rabell

Se Alza el Telón

Calígula de Camus, bajo la dirección de Enrique Rentería

En 1960, al morir en un accidente automovílistico, tan absurdo como si quisiera justificar sus teorías del "hombre conciente del absurdo del mundo", Albert Camus dejaba únicamente cuatro obras teatrales, cuatro dramas: El malentendido, Calígula, El estado de sitio, y su última obra considerada su mejor creación, Los justos. Aunque El malentendido fue su primera obra estrenada, en 1944, no fue la primera escrita. Puso punto final a su Calígula en 1938, pero tuvo que esperar la vuelta de la paz para estrenarla.

Calígula, debido a ese extraño personaje histórico, destructivo, auto-destructivo y demente el joven emperador romano; que ofrecía la máxima posibilidad de lucimiento para un actor joven y maduro a la vez —lucimiento que llevó a su máxima expresión un actor como Gerard Philipp— le da a ese ambiguo drama de muchas interrogantes, una extraordinaria sugestión. Jean Paul Sartre, a propósito de El extranjero, escribió en uno de sus pocos conocidos artículos de crítica literaria, que el protagonista de Camus: "es uno de esos terribles inocentes como El idiota de Dostoyevsky, que constituyen el escándalo de una sociedad porque no aceptan sus reglas de juego". A decir verdad, todos los personajes de Camus son precisamente seres que no aceptan las reglas de juego considerados normales.

¿Quién fue y qué es Calígula? En la época de su estreno, en 1945, apenas terminada la guerra, en un París liberado, la opinión pública quiso ver en ese monstruo a Hitler. Puede que sea razonable tal comparación, pero ese sangriento asesino que tiene según Camus la "pureza del mal", como otros tienen "La pureza del bien", lo trata de explicar psicológicamente el inteligente y calmado Quereas a sus colegas los senadores romanos: "ustedes —les dice— no han reconocido a su auténtico enemigo. Ustedes le adjudican pequeños motivos, en tanto él sólo tiene motivaciones grandes... Traten de verlo como es, y así podrán combatirlo mejor... Desde luego no es la primera vez que aparece entre nosotros un hombre que dispone de un poder sin límite, pero es la primera vez que alguien se sirve tan desmesuradamente de éste, hasta negar al hombre y al mundo... ". Pues, no logro descubrir donde se hallan las grandes motivaciones de Calígula...

Por fortuna, el grupo de jóvenes actores dirigidos por Enrique Rentería, suprimieron numerosos parlamentos que se prestaban a interpretaciones ambiguas. Aunque personalmente me parece que precisamente sus interpretaciones ambiguas nos permiten juzgar al autor con mayor claridad.

Interpretado el papel de Calígula por un joven actor mexicano, Ernesto Godoy, quien en ese difícil y complejo personaje hace una creación. Desde luego, en ésta, intervino no poco la mano directiva de Enrique Rentería, quien cambió el final de una manera original y hasta se me hace más adecuado teatralmente que el del propio Camus. Esa danza en torno del cadáver de Calígula tenía mucho de fantástico. Y así mismo presentaban igual fuerza otros cambios introducidos por el mismo director y ejecutados con toda perfección por ese juvenil conjunto.

La puesta en escena daba la impresión de tratar de modernizar el texto. Pero al ofrecerla sin trajes de época ni escenografía, en un ambiente desnudo de un escenario muy pobre en ese desagradable escenario que es el teatro Santa Catarina, la representación daba más bien la impresión de que se trataba de un ensayo donde los actores ya conocían a la perfección sus participaciones, y nos ofrecieron una avant-premier digna de cualquier estreno.

Del conjunto, quien más me pareció un interprete ya maduro, fue José Mario Negri, en el papel de Quereas, quien asegura: "No es la ambición que me hace unirme a ustedes (a los senadores rebeldes) sino un miedo razonable, un miedo de ese lirismo inhumano de Calígula, al lado de cual mi vida nada importa". Y el espectador o el lector puede preguntarse: "¿Por qué Camus ve en Calígula ese lirismo inhumano? ¿A qué se refiere con la palabra lirismo? ¿Sera que en el fondo de su alma Camus ama a ese loco desatado que trata de alcanzar la luna y transformar el mundo y a todos los hombres que lo rodean en piedras de su camino? ¿Quizá a Camus lo ha fascinado la figura del amo nazi, como ha fascinado la figura de Napoléon Bonaparte a los filósofos alemanes en la época cuando el emperador francés invadió su país? El poder sin límites, o el poder simple, suele despertar la fascinación hasta de quienes combaten por la libertad. Camus el combatiente de la "Resistencia", que ha pintado su autorretrato bajo los rasgos de Scipion el joven parece excusarse cuando dice: "Puedo negar una cosa, sin por ello sentirme obligado a ensuciar o retirar a los demás el derecho de creer en ella". Y otra vez nos parece escuchar la voz de Camus explicando su propio punto de vista, cuando Scipion dice: "Mi desgracia es comprenderlo todo... " Es decir que comprende muy bien a Hitler... o a Calígula. Y lo más irrazonable, lo 'más ambiguo en ese Scipion, a cuyo padre Calígula mató bajo tortura, es cuando afirma: "Adiós querido Cato, cuando todo termine, no olvides que te amé... " Pues, me pregunto, ¿por qué tiene Scipion que amar a Calígula?.

En el papel de Scipion, Javier Rosales se me hace un poco escesivamente joven, y no sé por qué anda descalzo.

Mas, fuera de esos pequeños defectos o inexplicables preguntas, el conjunto es de muy buena calidad, y sobre todo nos extraña tanta juventud en papeles muy difíciles de llevar a cabo. Tanto Ernesto Godoy en su recia creación de ese loco Calígula, Como todos sus compañeros del reparto merecen el más caluroso aplauso.