Resaltar búsqueda

 

 

Se Alza el Telón

Beau Jest comedia de amor en el Virginia Fábregas

He aquí una comedia que desde sus inicios presenta problemas. En primer término el curiosos enigma de esa "J" en lugar de una "G" en el título, tal como debiera ser la expresión que conocemos como Beau Geste. Lo que no se debe a una falta de ortografía como lo pueden suponer algunos malpensados, sino simplemente porque se trata de expresión distinta, de origen inglés —idioma que tuvo desde muchos siglos, desde los tiempos de la guerra de los cien años con Francia, influencias francesas— Jeste cuyo significado es "Broma de una novia".

Y esa comedia del norteamericano James Sheridan, joven dramaturgo de mucho éxito, es realmente una triste y mala broma de una joven israelita, educada en las más modernas costumbres de los Estados Unidos quien despierta el amor de dos jóvenes arios, pero por temor a la reacción de sus padres, todavía bastante tradicionalistas, hace pasar a uno de sus enamorados por un correligionario. Lo que el joven acepta para conseguir la atorización de los futuros suegros para casarse con la joven objeto de su pasión.

En realidad, hay en esta obra de Sheridan, dos historias paralelas. Por una parte los problemas generacionales de la joven Sarah con sus padres, sin suponer ella misma cuánta tolerancia y comprensión puede demostrar esos ya envejecidos progenitores. Y, por otra parte, la novela amorosa de la joven Sarah y de sus dos enamorados. Mas, como esos dos jóvenes son arios , nórdicos, lógicamente serenos, calmados, tranquilos y carentes de pasiones enloquecidas, la sangre no llega al río, y su historia termina en comedia, muy divertida, con numerosos quiprocuos y situaciones cómicas, y un final muy valiente diplomático y positivo. Pero no se los voy a contar para que lo vayan a ver personalmente.

Pero, imagínense esta misma historia en México, o aunque sea en España, hubiésemos obtenido una tragedia al estilo de Bodas de sangre de García Lorca.

En cuanto al terreno artístico, en ese Beau Jest no son los tres jóvenes con su historia pasional que ganan la partida, sino la pareja de los padres, tanto porque el autor nos lo presenta en una luz muy divertida y tierna, como porque se trata de dos actores de un especial poder interpretativo. Tanto Tara Parra, que nos da una deliciosa figura de "buena madre judía" con todos sus tics tradicionales, que todo el mundo —público e intérpretes— le perdonan por su buena voluntad maternal y por su humana comprensión de los problemas de su hija, y sobre todo por la excelencia de su actuación. En cuanto a ese gran actor que es Miguel Córcega, que desde muchos años no tenemos la oportunidad de verlo en el escenario, en el papel del padre de la novia ha logrado, con unas ligeras exageraciones, no excesivas, sino las precisamente necesarias, transformar a ese personaje bastante poco importante, en la figura central de la obra, que nos hace reír hasta las lágrimas, y a veces asomar una lágrima auténtica, tanto por su arte de actor, como por su capacidad humana de comprender al personaje.

De los tres jóvenes protagonistas —que en realidad son cuatro, ya que también hay un hermano, médico psiquiatra, que es muy importante en el desarrollo de la trama dramática, y que interpreta Juan Ignacio Aranda— la figura más importante es la de Sarah, interpretada por Cecilia Gabriela, acompañada en el trío amorosos por Roberto Blandón y Marcelo Buquet. Creo que para este último en el papel de Bob, el complicado personaje que es actor por profesión y usa sus conocimientos escénicos para imitar a un israelita la noche de Pascua en la casa de sus futuros suegros, las dificultades del personaje son excesivas. También las necesidades del personaje femenino central, la joven Sarah, se me hacen excesivos para Cecilia Gabriela.

En cuanto a la dirección de Josefina Félix, casi no puedo creer que tan juvenil directora de escena lograra llevar a cabo una tarea tan compleja como manejar semejante comedia con actores profesionales, aunque los productores tuvieron la precaución de enviarla a Nueva York a presenciar la obra de Sheridan en su propia salsa. Mas, ante lo que hemos visto la noche del estreno sólo nos queda inclinarse y felicitar con todo entusiasmo a esa joven artista, directora de escena.