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Se Alza el Telón

Malkah Rabell

El vanguardismo teatral en México

Sin duda no existe país donde la juventud —y a menudo también los mayores— no busquen rumbos nuevos, nuevos caminos de creación y de interpretación en el teatro, así como en todos los campos artísticos. Hace más o menos una semana tuvimos la oportunidad —buena o mala, según las diversas opiniones del público, crítica y los mismos artistas —de presenciar una obra que puede considerarse de vanguardia: Exhibición, o como la anuncia el programa de mano: Exhivisión video teatro, y me imagino que esa falta ortográfica es deseada para subrayar determinados rasgos de la representación. Obra de Luis Miguel Moncada, estrenada en el Ballet Teatro del Espacio creo que con la intención de subrayar su carácter vanguardista, tal como lo es la danza del gran maestro de coreografía, Michel Descombey, que tiene su hogar en la misma sala y en el mismo edificio.

En diversas creaciones contemporáneas del teatro, ya se han usado en el escenario aparatos de video. Pero en Exhivisión usan tres a la vez, que reproducen las actitudes y las acciones de los intérpretes, quienes casi nunca se salen del tema: el sexo. Argumento que al reproducirse en la pantalla nos suguiere en esta época nuestra, hasta el sexo se ha tecnificado. Pero, lo que más se asienta en el transcurso de esa acción y de este texto es una sexualidad que podría más bien considerarse no sólo erótica, sino pornográfica. Desde luego, la censura desde hace mucho se ha vuelto más liberal, también el público lo es. Pero a muchos nos aburre tanta masturbación, tanto vestirse y desvestirse, y tanto hablar de cómo se hace y cómo no se hace un cosa tan simple como es un acto sexual. Hubo unos tiempos no lejanos cuando la pornografía así como la drogadicción se consideraba una verdadera audacia. Por fortuna esos tiempos ya pasaron a la historia.

Sin duda, el director de escena de ese espectáculo y de esa Exhivisión, Martín Acosta, ya trató en otras oportunidades de darnos espectáculos más fuertes y audaces. Y hasta resultó premiado por su dirección de escena como el mejor director de teatro de búsqueda por la puesta en escena de una espléndida obra chilena: La secreta obscenidad de cada día. Pero el presente caso, se nos hace que trató de darle alas a un pájaro que no las tiene.

Algunos párrafos de su texto reproducido en el programa de mano, demuestran que L.M. Moncada sabe escribir, y hasta puede resultar un buen novelista. Pero es mucho mejor literato que dramaturgo. Leyendo su texto de la obra en representación, en el programa de mano, me resulta muy poco interesante con sus "Tenía una foto tuya que no me atrevo a ver para no masturbarme...(parece que la masturbación está de última moda) "Flash Back, cuando tenía seis años me pegaban porque jugaba con mi pene...o "inyecciones, un jalón de mota"...Pues todo este texto cuando se lleva "en vivo" ante el público resulta muy desagradable, y uno tiene la intención de gritarles: "He ¿por qué no lo hacen en la intimidad de su casa?"

Pero lo peor de ello, de esa acumulación de pornografía, es lo aburrido, es la falta de ideas y de acción. Tal vez, a la larga, nos va a suceder como en el Teatro del Absurdo, que en un principio se nos antojaba de verdad Absurdo. Luego nos acostumbramos a sus misterios subyacentes y a veces inteligentes, y lo aprendimos a gozar.

. Tampoco me entusiasmaron los actores algunos de renombre, quienes se presentaban en la pantalla del video y pasaban sin pena ni gloria como la excelente actriz Marta Aura, y también David Aguirre, los olvidábamos apenas desaparecían. En tanto la pareja formada por el propio autor, Luis Mario Moncada y la joven Cecilia Constantin como Mona y Pedro, trataban de insuflar vida a un inexistente problema amoroso. Un hombre, que según dice la figura femenina: "necesita de la presencia de un público para realizar el acto sexual", (creo que es la frase más inteligente del texto). Y una mujer, que en realidad no sabe lo que quiere, y mientras tanto se dedica a cuidar plantas.

Martín Acosta, responsable de la puesta en escena así como de la iluminación, y de las escenas en la pantalla del video. No pudo lograr en la presente obra el mismo triunfo que consiguió con La secreta obscenidad de cada día, probablemente por falta de mayor materia prima.

Esperemos que en un futuro próximo tanto Luis Mario Moncada como Martín Acosta tendrán la oportunidad de trabajar con una obra más rica en posibilidades tanto para los intérpretes como para la mise-en-scene.