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Se Alza el Telón

Malkah Rabell

El extranjero por Manolo Fábregas

Obra de un género algo confuso, algo difícil de definir, ni del todo comedia, ni del todo drama, El extranjero demuestra sin embargo audacias y posibilidades. La audacia porque atraviesa la obra una corriente política de no poca combatividad; las posibilidades se deben a la mudez del protagonista, que si hablara podría tal vez decir una multitud de cosas. Es de esa multitud de posibilidades que se antoja está hecho El extranjero, obra de Larry Shue (y no de Camus como algunos han pensado), autor de quien hasta el momento nunca tuve la menor noticia, y de quien el programa de mano no habla. Suponemos que es norteamericano, ya que la obra lo es, y sucede en un pueblo de Georgia, Tilghman Country, EU.

Esta obra acerca de un "extranjero" que se presenta en un pueblo de Georgia, donde extraña y deja admirados a quienes llegan a conocerlo, y nos hacen sospechar que en realidad el provinciano de Estados Unidos admira a quienes llegan desde fuera y han conocido el mundo. Lo que no impide que la mayoría odia y desprecia al "extranjero" y al extranjerismo entre el cual coloca a los italianos, a los judíos, a los negros y a los latinoamericanos. Y ese odio al extranjero dio lugar al nacimiento del Ku-Klux-Klan, que no se detiene ante ninguna conducta criminal, y en el fondo es un odio al desconocido por miedo a la competencia tanto intelectual como comercial.

Puesta en escena por el conocido actor y director Héctor Bonilla, lo más llamativo de esta dirección es el manejo de los actores, quienes forman un conjunto de estupendos comediantes que encabeza en el papel protagónico el propio Héctor Bonilla, a quien recordamos en numerosas obras, pero son sus dos últimas interpretaciones que más nos emocionaron: Barnum y Mr. Butterfly. En cuanto a la presente actuación, sin palabras, o casi sin palabras, con la ayuda de la mímica y de las actitudes corporales logra dar vida a su protagonista.

A su lado se halla esta estupenda actriz María Teresa Rivas, que lamentablemente nos abandona con demasiada frecuencia. Pero como dice el proverbio: "La ausencia aumenta nuestra nostalgia". En El extranjero se presenta en un papel de dueña de un modesto hotelito en su pueblo natal, donde van a reunirse todos los personajes de la obra Pese a su cabellera nívea, María Teresa Rivas da la impresión de que los años no pasan por ella, y su actuación es de una actriz en pleno dominio de sus facultades.

Todos conocemos al Pato Castillo, con su estilo humorístico y su dominio del personaje que le toca representar. En El extranjero interpreta a un militar del ejército norteamericano sin un solo rasgo cómico, pero hay que admitir que el uniforme le queda bien.

De no menor calidad interpretativa es la actriz de origen universitario, Julieta Egurrola, quien en el presente caso da vida a una protagonista entre cómica y seria, la millonaria del pueblo.

Como un reverendo, que no deja de ser extraño por su cinismo, en una obra norteamericana, sobre todo por su pertenencia al Ku-Klux-Klan, lo interpreta el joven actor uruguayo, creo que surgido de la compañía que nos ha visitado hace algunos años oriunda del Uruguay. El Galeón: Marcelo Buquet.

Otro personaje "malvado" es Luis Couturier, como Owen Masser, un "kukluxklanista" de hueso colorado. Creo que a Luis Couturier lo han encerrado sin razón alguna en la categoría de los "malvados", y desde hace mucho esperamos que lo liberen. A su personaje lo expresa con mucho temperamento más bien dramático.

Y por fin, en el personaje de un joven un poco anormal, Mario Iván Martínez —a quien recordamos en A la manera de Shakespeare encontró todos los tonos para dar naturalidad a su extraño protagonista.

Apoyados por la escenografía de David Antón, y por la iluminación de Manolo Sánchez Navarro, ese grupo de excelentes actores dio a la dirección de Héctor Bonilla todo su valor, y han impuesto a esa obra un poco sosa, un poco ineficaz, todas sus posibilidades de comedia de poca risa pero de mucho movimiento.