Se Alza el Telón
Malkah RABELL
Yepeto de Argentina: Un trancazo de público
En el programa de mano de la representación Yepeto de la Compañía Argentina que llegó para el III Festival de la Ciudad de México, se apunta: "Si el Gran Festival Ciudad de México tuviera un aplausómetro para medir la preferencia del público respecto a las magníficas obras del teatro que forman esta vez su repertorio, Yepeto sería una de las triunfadoras". No se necesita un aplausómetro para darse cuenta del inmenso éxito de la obra del autor argentino Roberto Cossa, uno de los más conocidos en estos momentos en el país de la Plata. Basta un oído un poco sensible a las reacciones populares para darse cuenta que Yepeto despertó un entusiasmo poco común. Lo que no deja de ser inexplicable. Cierto, la interpretación del veterano actor de teatro, Ulises Dumond fue espléndida. También la dirección del uruguayo Omar Grasso fue impecable, con sus detalles originales, como la carrera del joven deportista en torno de la cama del actor central.
Omar Grasso logró con esta historia de un profesor de literatura enamorado de una de sus alumnas de 17 años, lo máximo que se puede conseguir con una anécdota tan poco apasionante. Comedia dramática, o drama cómico cuyo texto en su mayor parte se compone de palabras gruesas. Y no es el Joven deportista —a su vez enamorado de la misma muchacha— que emplea tan singular lenguaje, sino el respetable profesor de literatura que escribe su propia poesía. Lo que no deja de ser un caso extravagante en una obra bastante realista.
Hay muchos detalles que extrañan en ese drama de Cossa. En primer término el entusiasmo que despertó. ¿Por qué? Me da curiosidad si leída la obra despertaría el mismo interés en el lector. ¿Qué tanto interesa el amor de ese profesor panzudo y calvo? Papel que en manos de un intérprete de menos prestigio pudo caer fácilmente en el ridículo. Pero Roberto Cossa hizo el tour de force de poner en ridículo al deportista, pese a la juventud y a la belleza de éste. Lo que no deja de sorprender en un país enamorado del futbol. La obra, en un solo acto, dura más de dos horas, y hay momentos cuando decae bastante, al girar constantemente en tomo de un solo punto: ¿Me amas? Te amo, nos amamos. Se me hace bastante monótono. Pero he aquí la respuesta del auditorio: un público de pie, aplaudiendo furiosamente. Un resultado que en Argentina recibe el nombre de: "trancazo de público".
Otro detalle de Yepeto que me parece inútil es el desnudo del deportista, que para el colmo se sube a una silla para ser mejor admirado por el profesor de historia, que pierde así su dignidad de sabio filósofo, para adquirir cara de estupido, aunque el joven actor, Gustavo Luppi es bien parecido y nada malo como intérprete. El tercer personaje es una mujer, María Albertini Luppi, que en toda la obra no pronuncia una sola palabra. Ignoro si la creó el dramaturgo o es una invención del director de escena. Es una figura que pasea por el escenario como una sombra onírica, proyectada por la fantasía de los dos hombres enamorados de ella.
Según señala el programa de mano, el dramaturgo es tan sólo conocido en México por La fiacca. Lo que me parece una equivocación. Si no mal recuerdo, La fiacca se debe a Talesnik, otra obra de la nueva generación de autores argentinos.
En resumidas cuentas, fuera de la estupenda interpretación del veterano actor, y fuera de la excelente dirección de Omar Grasso, todo el resto de la comedia de Cossa tiene muy poco que ofrecer al hambre de novedad de nuestro público.