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Se Alza el Telón

Maikah Rabell

Centenario del nacimiento de Mikhail Bulgákov

Hace apenas unas décadas, tal vez una o dos, el nombre de Mikhail Bulgákov era desconocido hasta en su propio país, la gran Rusia, donde nació hace cien años, en 1891. Hoy las grandes editoriales se disputan sus novelas y muchos teatros, tanto que en la Unión Soviética como fuera de sus fronteras, montan o quieren montar algunas de sus 32 obras, y sobre todo su mejor comedia: La cábala de los devotos, dramatización realizada por el mismo Bulgákov de su novela: El sr. Moliere. Y también en nuestro ambiente la Universidad Autónoma ofreció una puesta en escena hace diez años bajo la dirección de Josefina Brun de la misma obra, lo que despertó el interés del lector mexicano por la vida y el destino de su autor.

Más que La novela del señor Moliere, tal como titula Bulgákov su biografía del genial comediógrafo francés del siglo XVII, en realidad lo que interesa es "la novela del señor Bulgákov", novela patética de un espíritu independiente que ya por la década del 30 fue excluido de la vida literaria de su país, cerrándosele las puestas de las editoriales del Estado a sus escritos y de los teatros a sus obras dramáticas

Teminadas en 1932, sus dos creaciones sobre Moliere, su novela y su comedia; La cábala de los devotos, ésta última pese a la calurosa recepción del público sólo se mantuvo en la escena siete días. El juicio de Pravda fue demoledor: "estallido exterior y falso contenido". Se consideró que su Moliere, puesto en escena por Stanislavski de manera fascinante, no poseía la estructura de un revolucionario. En resumen se le echaba en cara no ser un "historiador serio2 cuando Mijail Bulgakov nunca tuvo la menor intención de ser historiador.

En cuanto a la novela apenas logró ser publicada en 1962, es decir, que durante 30 años permaneció en los archivos de los editore, ¿Porqué? Pregunta difícil de responder. Tal vez porque con mucha o poca mala fe, se puede adivinar en la sombra de Luis XIV, la de Stalin. Sin embargo no fue Stalin su peor enemigo, sino los estanilistas. Los eternos cortesanos, más papistas que el Papa.

También se puede establecer cierta relación entre aquellos años 30 cuando en la URSS la literatura sufría la asfixia y el "gran siglo" del rey sol, cuando la letra escrita y en general todas las artes tampoco gozaban de mayor libertad, sometidas a la omnipresente Compañía del Santo Sacramento que confundía fe y dogmatismo

Apenas hay en el libro de Bulgákov ciertas "audacias" literarias que se desvían del estricto realismo socialista. Fuera de ese corto y lleno de fantasía prólogo, en el cual el autor se permite charlar personalmente con la partera que recibó al recién nacido Jean Baptiste Poquelin, conocido más tarde como Moliere, preguntándole "¿Qué entiende usted por la palabra "ilustre"? Este niño llegará a ser más célebre que vuestro rey Luis XIII, más renombrado que el rey que lo seguirá en el trono un rey que será llamado Luis El Grande o el Rey-Sol. Querida señora, hay un país lejano que usted no conoce, la Moscovia, que está poblado por gente que habla un idioma extraño a sus oídos. Y en este país llegarán a penetrar muy pronto las palabras de quien acaba de nacer".

Todo el resto de la obra está enmarcado en el más verídico de los lenguajes. Por cierto que son brillantes sus descripciones ambientales de la época. Nada hay en éstas que de una sensación de falsedad, de superificialidad "turística", de exotismo.

Quizá realmente Bulgakov no sea un historiador en el sentido que le dan los profesionales en la materia. Pero sabe darle a sus personajes una intensidad de seres vivos y a sus narraciones tal vivacidad y colorido como si personalmente hubiese caminado entre la multitud de la "Feria de Saint Germain" entre las barracas del Puente-Nuevo, entre los negocios de los barberos, entre la multitud donde los "médicos" encaramados en sus mulas, pasaban dignos, semejantes y cuervos". De la impresión de que se hubiera sentado al lado del rey Luis XIV, mientras éste asistía a los espectáculos en el Palais-Royal, o a las despampanantes fiestas de su ministro de finanzas, Fouquet. Quizás en este episodio de Fouquet, dilapidador de los fondos del Estado, es donde el autor bajo su tono de imperceptible ironía, logra dar el más espantoso de los cuadros históricos. En pocas líneas diseña el destino de un hombre, el ministro de finanzas, amo de muchas vidas, de numerosos destinos, que ve de pronto el suyo destrozado por una fuerza superior, la del rey. Y mientras el ministro Fouquet se prepara a recibir al monarca en medio de ballets, espectáculos y fuegos artificiales, el monarca en persona, secretamente asistido por el gran especialista en problemas financieros, Colbert, revisa las cajas y las cuentas del ministerio. Terminada la semana de festejos, durante los cuales Luis XIV bromeó con su anfitrión, y coqueteó con las más bellas damas de la corte, alejado el huésped royal, un capitán de mosqueteros se presenta en la lujosa mansión y con estas simples palabras: "Está usted detenido" pone fin a la brillante carrera y a la vida misma del ministro.

A partir de aquel momento se inició la lenta muerte de Fouquet, que duró 15 años, ya que el rey, magnánimo, entre nueve jueces que lo condenaron a muerte, y trece que pidieron para el reo el exilio, eligió su propio juicio: lo condenó a prisión perpetua. Durante 15 años, el ex ministro de finanzas permaneció encerrado, sin que una sola vez se le permitiera dar un paseo, leer un libro, escribir o ver a su mujer y a sus hijos. Y Bulgakov, con su mismo tono de ironía apenas perceptible, termina el capítulo: "Su secretario, Paul Pelleri. . . para justificar a Fouquet, escribió tres volúmenes que intituló: Discurso, dempstrando que defiende a sus amigos en cualquier situación. . . El rey leyó con mucho cuidado el libro y se condujo con moderación: sólo encerró a Pelleri en la Bastilla por cinco años".

Fue probablemente este episodio el más responsable de ia prohibición del libro de Bulgákov: La novela de monsieur Moliere El episodio de Fouquet se prestaba a demasiados paralelos entre el Rey Sol y el amo de todas las Rusias, Stalin. No obstante, en otro caso, cuando una de sus obras fue calificada por la prensa soviética de "contrarrevolucionaria", Stalin mismo después de cinco años de suspensión, le permitió volver a la escena. Tratábase de su drama: Los días de Turbin dramatización de su novela: La Guardia Blanca donde el autor intentó de presentar a los blancos, no como monstruos y villanos, sino como seres humanos con motivaciones patrióticas y hasta idealistas, igual que los rojos. La obra tuvo mucho éxito en el teatro, debido en parte a la controversia que en la prensa oficial provocó la puesta en escena por el Teatro de Arte de Moscú dirigida por Stanislavski. Mas,   aunque la prensa la calificó de "contrarrevolucionaria", Stalin mismo creyó que no había mal alguno en mostrar que "El enemigo era inteligente y fuerte" y respaldó al "Teatro de Arte de Moscú" en su osado "encuentro con un tema contemporáneo", como algunos criticos denominaron la nueva producción. Eso no obsta que en 1932,la obra fuera prohbida y Bulgákov fue perseguido y reducido al silencio.

Hoy cuando su nombre vuelve a ser conocido y sus obras publicadas en su propio país, el escritor ya no está entre los vivos para alegrarse. Murió en 1936, mientras se dedicaba a pequeños menesteres de ayudante de dirección en algunosteatros de provincia. ¡Cuán feliz se hubiese sentido al presenciar el nuevo rostro de su país!.