diorama teatral
festival de
por mara reyes
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Después de haber participado primero como
miembro del Comité de Selección y después como miembro del Jurado del Festival
de Primavera 1968, pude apreciar las siguientes tendencias temáticas en los
jóvenes dramaturgos nacionales:
Primera: una preocupación por los problemas
que afronta la adolescencia al ser presionada por las prohibiciones paternas
(de la fe católica) es el aspecto sexual, dándose obras como El
suicida de Enrique Delgado Fresán, en
Segunda: la desorientación debida a una
errónea educación y al abandono, que hace a los jóvenes refugiarse en los
vicios, desde el alcoholismo hasta las drogas, como medio de mitigar sus
frustraciones afectivas o simplemente por debilidad frente a un ambiente que
los arrastra. Tal es el caso de Frente al público, ante la multitud de Adela Fernández y Santiago Ríos. Y en cierta forma, también el de Los
alaridos de María Alicia Martínez Medrano.
Tercera: una preocupación ontológica sobre
la realización del hombre. Tema abordado en todos los casos de una manera
ingenua pero con pretensiones de profundidad, como lo demostraron las obras El
onomástico de Bruno Figueroa, Ronda infantil para seniles de
Enrique Mijares y Ese viejo no es un viejo, es
la Esperanza de Eduardo Rodríguez Solís. Obras
en las cuales se hizo notorio el desconocimiento de la técnica dramática.
Cuarta: la preocupación social, a veces
expresada con un tratamiento realista, como en Cosas de muchachos de Willebaldo López y otras intentando un lirismo que
no llegó a plasmarse, como en Black Jack de Eduardo Rodríguez Solis.
En cuanto a la forma, las tendencias
privativas denotaban una influencia del teatro del absurdo, mal entendido y
peor asimilado (El onomástico y Ronda infantil para seniles); el melodramatismo basurtiano (Frente
al público, ante la multitud y El suicida); un
lirismo supuestamente lorquiano en las dos obras de Eduardo Rodríguez Solís que
se quedan en la superficie del tema y denuncian la poca preocupación que ha tenido
el autor por dominar la técnica teatral.
Tampoco las dos obras premiadas Cosas
de muchachos y Los alaridos están carentes de
influencias, sólo que en ellas las influencias han sido asimiladas y acusan ya
una forma de expresión personal en los autores, quienes gracias a un mayor conocimiento
de la composición dramática pudieron plasmar con eficacia lo que tenían que
decir.
En cuanto a los premios, transcribo a continuación el
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acta, tal y como fue leída el 29 de mayo, después de la última
representación del Festival en el Teatro Jiménez Rueda:
“En la ciudad de México, D. F., reunidos
Antonio Magaña Esquivel como presidente, Marcela del Río, Malkah Rabell, Benjamín Villanueva y Alejandro Luna,
miembros del Jurado designado para discernir los premios del Festival de
Primavera 1968, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes,
acordaron: PRIMERO.- Expresar que
la baja calidad de la mayoría de las obras participantes en este Festival ha
dificultado la labor del Jurado en lo relativo a la elección de los autores
dignos de que se les atribuyan los premios que establece el punto SEXTO de la
Convocatoria. SEGUNDO.-Recomendar al Departamento de Teatro del INBA que en las
próximas convocatorias de los festivales que organiza no se establezca la
cláusula que impide declarar desiertos los premios para los autores, con objeto
de dejar al Jurado libertad de exigir mayor nivel en la calidad de las obras y
en todo caso actuar con mayor justicia. TERCERO.- Otorgar una mención especial
a los autores de la escenografía de la obra Ronda infantil para seniles, Díaz
Infante y Echeverría, por la idea y la realización plástica. CUARTO.- Declarar
desierto el premio destinado al mejor escenógrafo, por considerar que ninguno
alcanza la calidad requerida. QUINTO.- Otorgar dos menciones a José Manuel Almudi y Willebaldo López por sus
trabajos respectivos de actor en las obras El suicida y Cosas
de muchachos. SEXTO.- Otorgar el premio como mejor actor a José Luis
Castañeda por su trabajo en Los alaridos. SÉPTIMO.- Conceder
una mención de honor a Iliana Urueta como actriz por
su actuación en la obra Frente al público, ante la multitud. OCTAVO.- Otorgar el premio de mejor actriz a
María Luisa Alcalá por su interpretación en la obra Cosas de muchachos.
NOVENO.- Conceder mención de honor a Jeanette Brito
por la dirección de la obra Los alaridos y a Enrique Mijares
por Ronda infantil para seniles. DÉCIMO.- Atribuir el premio de
mejor director a Willebaldo López por la puesta en
escena de su propia obra Cosas de muchachos. DÉCIMO PRIMERO.-
Otorgar el premio “C” a María Alicia Martínez
Medrano por su obra Los alaridos. DÉCIMO SEGUNDO.- Otorgar el premio “B”
al mejor autor y el premio especial Celestino Gorostiza a Willebaldo López por su obra Cosas de muchachos.
Estos premios y menciones han sido
acordados por absoluta unanimidad de los miembros del Jurado, quienes firman la
presente acta.”
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