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Se alza el telón

 

Malkah Rabell

 

Juan Ruiz de Alarcón en el Cadac

 

 

El Centro de Arte Dramático, A.C. que se encuentra en Coyoacán, Centenario 26, y cuenta con una amplia y hermosa sala y un espacio escénico que puede ser transformado según los diversos deseos del director de escena y las distintas necesidades de la puesta en escena, que desde varios años se conoce bajo el nombre de CADAC, y funciona bajo la dirección del brillante dramaturgo, poeta, novelista y director Héctor Azar, presenta actualmente durante las "Jornadas Alarconianas" que se llevarán a cabo durante el transcurso de 1990, una obra muy poco conocida del inmortal dramaturgo que México considera mexicano y España, español, Juan Ruiz de Alarcón: La culpa busca la pena, y el agravio la venganza.

Este drama de largo título, trae a escena una historia de enredos, pero de enredos trágicos, que en el programa de mano se explica en cuatro líneas: "Fernando quiere a Lucrecia —la que quiere a Don Juan éste se muere por Ana— y ella quiere a Sebastián". Esta casi cómica explicación desenreda bastante la complicadísima historia de amores y odios, de honor y deshonra, que lleva a Don Sebastián, un "indiano" de origen portugués que vive en las lejanas Américas, a volver a Madrid donde lo llama la voz angustiada de su padre. Cuando Sebastián llega bajo un nombre supuesto a los viejos lares, se entera por boca de su padre que éste ha sido deshonrado por la bofetada que le dio un joven caballero, Don Fernando. Y Don Sebastián que está enamorado de la hermana de éste último, se encuentra desgarrado entre dos obligaciones, que nos recuerdan el Mío Cid de Corneille, y esa famosa frase: Rodrigue as-tu du coeur?, que el padre de Rodrigue que ha sido abofeteado por un enemigo más joven hace a su hijo. Desde luego el drama podría ser bastante reducido suprimiendo a varios personajes, pero la moda de la época exigía semejantes complicaciones.

Bajo la dirección de Héctor Azar es sobre todo una escena que llama la atención por su rareza y por la impresión dramática que produce en el público: la muerte de Fernando a quien ejecuta Don Sebastián muy a pesar suyo, forzado por esta moral del honor que a menudo transformaba a un hombre honesto en asesino, y que hace decir a Sebastián a su novia, Doña Ana: "Pues, decidme - si sentiréis más, señora - Ver sin vida a vuestro hermano - que a vuestro esposo sin honra." Palabras a las cuales contesta la interrogada: "¿Que vida en comparación - del honor vuestro me importa?". Hoy semejante moral nos parece de un extremo salvajismo. Pero en su tiempo imponía su ley a toda la conducta de una Sociedad, que se sentía muy civilizada y hablaba en nombre de Dios y de la bondad cristiana.

Entre todo el conjunto de actores jóvenes que en su mayoría surgen del estudio dramático del CADAC, se destaca sobre todo una intérprete desde mucho profesional y quien actúa como invitada especial: Mónica Serna, en el papel de Doña Ana quien pronuncia los larguísimos discursos en verso con una extraordinaria memoria. No sólo actriz, sino bailarina, le da a su personaje una gracia plástica. Entre las figuras másculinas, llama la atención un actor con vis cómica, Carlos Aguilar, en el papel del gracioso, Motín. Toda la puesta en escena se distingue por su disciplina artística, que hace decir a todo el conjunto sus versos con un ritmo muy sugestivo y atractivo, y sobre todo con una memorización que envidiarían no pocos actores.

La obra que es bellisima, aunque fue una de las primeras escrita por Juan Ruiz de Alarcón, resulta un estreno mundial, escrita en los albores del siglo XVII, entre 1601 y 1603 cuando su autor contaba apenas 20 o 21 años.

La culpa busca la pena y el agravio la venganza se presenta cada lunes en el teatro de CADAC que festeja sus 15 años de creación.