Se alza el telón
Malkah Rabell
500 representaciones de Alicia en el país de las maravillas
El domingo 20 de mayo, a la una de la tarde, en la sala repleta del teatro Hidalgo, una, dos y hasta tres generaciones se entrecruzaban para reír y divertirse con el arte histriónico de Enrique Alonso, el Cachirulo como lo llaman cariñosamente sus pequeños admiradores. Enrique Alonso desde hace años divierte a los niños y a quienes hoy ya son sus papás y hasta abuelos de aquellos chiquillos. Pero hoy, ya sabemos que Enrique Alonso sabe algo más que divertir niños. También es un excelente intérprete de papeles de carácter que le merecieron diversos premios de la prensa especializada.
Por lo general, Cachirulo escribe personalmente sus cortas o más largas comedietas. Empero, esta vez eligió un cuento de ese famoso autor inglés, Lewis Carrol, tal vez más famoso de lo que merecía, y más por los cuentos que se han hecho acerca de su persona que por la calidad de sus textos. De auténtico nombre Charles L. Dodgsen, matemático de profesión, solía narrar a sus pequeños oyentes —que extrañamente siempre resultaban de sexo femenino—, unas muy singulares historietas, que fueron publicdas en 1865, bajo el título de Alicia en el país de las maravillas, por ser el libro dedicado a Alicia Liddel, una niña a quien, junto con sus hermanitas el autor llevaba a pasear y les narraba fantásticos cuentos. Enrique Alonso eligió algunas de estas anécdotas , les agregó sus propios pensamientos, además de música, canciones y danzas, y obtuvo así una comedia musical infantil. Con esta representación viajó con su grupo de juveniles actores por toda la provincia, hasta llegar a las 500 funciones, cuyo aniversario actualmente se festeja en el Teatro Hidalgo.
He aquí algunos rasgos principales de las narraciones de Lewis Carrol —nacido en 1832 y fallecido en 1898— que adaptó Enrique Alonso: Alicia sale a pasear por el bosque y ve un raro conejo blanco a quien sigue. En el bosque una gran mariposa de ricos colores la arrastra en su seguimiento. Ya en la madrugada vuelve a encontrar al conejo blanco quien la lleva a una casa en la cual desaparece. En el libro hay muchos prodigios como un larguísimo tunel por el cual Alicia es precipitada al centro de la tierra; pero Alonso se contenta con presentar sólo algunos de los hechos más extravagantes que hacen reír no tanto a los niños como a sus acompañantes adultos, quienes probablemente recuerdan sus días infantiles. Alicia en esa extraña casa conoce un gato, un gusano, y a una serie de figuras de las barajas, como la reina de corazones, la sota así como el as de corazones. Alicia comparece ante la justicia de la "Reina de corazones" quien la condena a que le corten la cabeza, ya que el divertimiento preferido de esa monarca es cortar cbezas a todo el mundo, lo que en lugar de espantar a los niños en la sala del teatro parece divertirlos mucho. Pero no hay nada que temer: todo ha sido un sueño. Y todo termina con danzas y cantos.
Actor, director de escena, músico y dramaturgo, Enrique Alonso rodeado de su grupo de jóvenes actores, interpreta él mismo el papel del narrador, atildado de una peluca pelirroja. Luego se disfraza de conejo blanco. En el papel de Alicia aparece una niña cuya edad calculamos en unos doce años, Michelle, que me parece aún inmadura tanto física como artísticamente para un papel de tanta importancia. Los más preparados en el arte interpretativo son René Azcoitia como el gato y Delia de la Peña como el gusanito. La coreografía se debe a Marcos San Román, y la escenografía, muy modesta, es de Joaquín Burgos.
Pero lo más importante en este espectáculo tanto pra los niños como para los adultos es la risa que permanentemente bruta del auditorio, y se debe a Enrique Alonso.