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Se alza el telón

Malkah Rabell

Textos de Darío Fo en la Escuela Dramática del INBA

Con sus alumnos del 3er año de la Escuela de Arte Teatral del INBA, el director de escena y maestro Héctor del Puerto, montó un espectáculo basado en una versión libre de textos de Darío Fo. Con el título Debo... No niego... Pago... ¡No tengo! adaptó a México la comedia del autor italiano: No tengo... No pago, y logró con una gracia y un sentido del humor que casi me atrevería a insinuar sobrepasa el original. Tal vez porque lo sentíamos nuestro, más expresión de nuestros propios problemas, que nos reíamos con tantas ganas. Una risa que ni siquiera logró provocar hace unos años la puesta en escena de Manolo Fábregas de la obra original con Susana Alexander en el papel protagónico.

Tomárselo en serio, como axioma: "No tengo... no pago", pero sería de una especial peligrosidad hasta para un país pobre. Se volvería de una situación caótica. Nadie pagaría a nadie. Desde luego tomarlo en consideración cuando se trata de una deuda por la cual ya se han pagado intereses por una cantidad diez veces mayor que la deuda misma, es bastante justificado. Pero Darío Fo nunca se toma la pena de explicar seriamente un problema. Lo toma a broma y nada. más. En No tengo, no pago, las mujeres a quienes el salario de sus maridos no alcanza para resolver sus problemas domésticos, se dedican a robar en un supermercado una gran cantidad de alimentos. Sus maridos de una estricta honestidad -honestidad de militantes comunistas-, nada saben de la conducta de sus mujercitas, y éstas han de esconder el producto de sus "préstamos" ante la vista de los dueños de la casa. Todo ello da lugar a una serie de escenas más cómicas, unas que otras, a menudo faltas de lógica. Pero lo ilógico es precisamente la sal de la comicidad. Es precisamente lo ilógico que más hace reír.

El grupo de jóvenes actores que aún no llega a considerarse profesional, demuestra no obstante bastante profesionalismo. Sobre todo Eréndira Astivia como Antonia la cabecilla de esa femenina rebelión contra la pobreza, tiene

una especial vis cómica. Mayra Mitre, en el papel de su amiga Margarita que carga con todas las locuras de Antonia, es mejor dotada para el drama, pero como a muchos actores dramáticos, le gusta la comedia y hace toda clase de esfuerzos para mostrarse cómica.

En los personajes de los dos maridos, Agustín Ramos como Juan el esposo de Antonia, y Wenceslao Rangel como Luis el marido de Margarita trata de mostrarse lo más tonto posible, y pese a su innata honradez terminan por esconder unas bolsas con arroz. Darío Fo como buen anarquista trata por lo general de reírse de los comunistas y ponerlos en una luz ridícula. Pero no puede impedir de tenerles respeto y considerarlos gente honrada y de buenas intensiones. Manuel Puente como el sargento que persigue a las mujeres asaltantes, y Luis Javier Sorroza, como el agente secreto, tienen toda la ridiculez que suelen demostrar los policías en las comedias. El sargento es un policía por necesidad económica, sus simpatías personales van en sentido contrario, se hallan al lado de quienes persigue. El agente secreto es simplemente tonto. Como intérpretes ambos aún no poseen la libertad de movimientos para dominar el escenario.

En cuanto a la dirección, Héctor del Puerto se muestra excelente maestro y saca a sus discípulos las máximas posibilidades. Como director sabe dar a la comedia un ritmo endiablado. Es también el autor de la nueva versión de No tengo... no pago, y ha logrado hacernos olvidar que los auténticos personajes de la comedia son italianos. Nos reímos de buena gana con auténticos chistes mexicanos y con situaciones que nos parecen propias de México.

El reducido teatro Villaurrutia tiene las entradas libres y ya conquistó a sus fieles espectadores. Ojalá más salas teatrales del Gobierno puedan encontrarse en las mismas condiciones y abrir sus puertas a un público amante del arte dramático, pero sin posibilidad de asistir a foros profesionales.