Se alza el telón
Malkah Rabell
A otra cosa... mariposa, otro espectáculo gay
En el teatrito Foro Shakespeare se ha vuelto a presentar Tito Vasconcelos con su grupo de tres compañeros; Sergio Cassani, Sergio Torres Cuesta y Fernando López Arriaga. La multitud de representaciones "gay", es decir homosexuales, empezaba a fastidiarme, pero Tito Vasconcelos, con mucha viveza, antes de iniciar el espectáculo dirigió unas palabras al público diciendo: "Para mí sólo existen dos formas de teatro, el bueno y el malo". De esta manera cerró la boca a todas las protestas. Y empecé a pensar que en el mundo entero existen compañías de negros, compañías judías, compañías gitanas, y hasta compañías políticas, como teatro comunista, tal como lo fue el que dirigió Erwin Piscator en Berlín. ¿Por qué no puede existir un teatro Gay? Así que sólo podemos emitir la interrogante sugerida por Tito Vasconcelos: ¿Lo que hacé el o sus compañeros es bueno o malo? ¿de buena o de mala calidad? Y a decir verdad no dejaba de vacilar ante la respuesta. Se trata en realidad de una representación que sin llegar a grandes alturas, tiene sus virtudes: es divertida, agradable, a veces bella y nos hace pasar un rato de olvido ante las dificultades cada vez mayores de la vida cotidiana.
El director y estrella del grupo es, desde luego, Tito Vasconcelos. Pero sus tres compañeros no le quedan en zaga: bailan, cantan, actúan con naturalidad, y hacen gala de una gracia que no pocas mujeres podrían envidiarles. Y no puedo dejar de pensar que tantas religiones predicar el agradecimiento a Dios del hombre por no haber nacido mujer. En realidad uno juraría que son mujeres. Viéndolos empecé a reconciliarme con mi condición femenina que nunca me ha entusiasmado excesivamente.
A otra cosa... mariposa no es ni drama, ni comedia, ni farsa. Ni siquiera puede asegurarse que se trata de una revista. Más bien se trata de un collage de breves escenas, de sketches, de canciones y danzas tanto colectivas como individuales. Casi todos los episodios son más bien cómicos, sin ningún hilo de unión entre sí. Quizá la más atractiva de las escenitas es: El calvario de una hija, que hace pensar que probablemente está basada en el libro de la hija adoptiva de Joan Crafford cuyo título no recuerdo con seguridad (creo que Mamita querida o algo por el estilo) Entre Cassani y Vasconcelos han creado una obrita cómica de una hija ambiciosa pero dominada por una madre monstruosa, estrella de Hollywood. Y lo más gracioso es la semejanza que se nota entre Vasconcelos y Joan Grafford. El final pertenece a la imaginación del conjunto y es realmente digno de las carcajadas que provoca.
Vestidos con trajes folklóricos mexicanos, el cuarteto de hombres-mujeres baila, canta: ¡Ay, Jalisco no te rajes! y lo hace zapateando como auténticos miembros de un ballet popular. Imposible decir cual de los cuatro demuestra mayores dones artísticas. Los cuatro poseen más o menos iguales capacidades. Son actores dotados de facilidades para la danza, el canto y la comedia, a veces para el drama, aunque es difícil juzgarlos en esta especialidad porque faltan escenas dramáticas.
La música original de Humberto Álvarez, quien también se encarga de la dirección musical, resulta fácil, accesible al oído, melodiosa y alegre. La coreografía de Patricia Ortega y Bernardo Rubinstein tiene mucha gracia, está ejecutada por el cuarteto con muchísimo temperamento. En cuanto a la escenografía, el Foro Shakespeare no se presta mucho para las difíciles realizaciones decorativas. Para la representación el fondo del escenario quedó como envuelto en telas plegadas. Lo que si llama especialmente a atención son los trajes femeninos generalmente muy vistosos.
¿Teatro bueno o malo? ¿Cómo llamarlo? Creo que tiene sus virudes, su alegría y su gracia, sin llegar a mayores alturas.