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Se alza el telón

Malkah Rabell

Nuevo dramaturgo nacional: Jesús González Dávila

Hoy muy conocido por De la calle que se presenta desde hace más de un año por la Compañía Nacional de Teatro en el Teatro del Bosque, Jesús González Dávila había empezado por los años 70, como autor poeta aunque en prosa, con una obra transida de poesía: Fábrica de juguetes, donde recordaba los sucesos del 68, pero de una manera muy onírica, como un suceso fantástico recordado por niños muertos. Después de varios años de silencio, se dio a conocer con otra obra fantástica; Polo, pelota amarilla, que debia ser una creación para niños. Mas, resultó difícil para la infancia por su complejo lenguaje poético, ni siquiera accesible para el escenario por su arduo montaje escenográfico de un Luna parque.

Pasaron años de silencio y Jesús González Dávila se antojaba desaparecido del terreno teatral, perdido en el anonimato. De pronto se anunció una obra suya estrenada en el Wilberto Cantón: Un delicioso jardín, extraño drama que entremezclaba la fantasía con el realismo más crudo y daba a Sergio Klainer la oportunidad de crear a un personaje inolvidable, a un enfermo mental que vive una doble vida, la real y la encerrada en su mente. Un delicioso jardín se hizo merecedor a un premio del SOGEM (Sociedad General de Escritores Mexicanos) y después de una prolongada temporada González Dávila parecía reiniciar una segunda vida artística. El dramaturgo que durante tantos años permaneció silencioso, empezó a dar a conocer obra tras obra, drama tras drama. Y el dramaturgo que era en realidad un poeta se transformó en un anti-poeta de un realismo cada vez más y más crudo, más y más desnudo. De la calle fue como el más terrible de todos sus dramas. El realismo, que casi se parecía al naturalismo, con sus seres marginados llegó a molestar a no pocos. Mas, a la mayoría logró fascinar con su terrible desnudez encerrada en un asfixiante ambiente "de la calle".

Después de Un delicioso jardín o como se llamaba en un principio Jardín de las delicias, en 1985 apareció publicada una trilogía: Pastel de zarzamora; Muchacha del alma y Amsterdam Boulevard, las dos primeras dirigidas por el prematuramente desaparecido director José Estrada. Su última obra: Crónica de un desayuno, a punto de aparecer en la edición de una selección de 10 obras de teatro de sendos dramaturgos mexicanos de la última década se trata de un drama en un acto que no logra la fuerza realista de De la calle, pero nos da una imagen de una familia de clase media con problemas que son bastante frecuentes tanto entre la joven generación como entre los padres. A decir verdad, es por primera vez que me encuentro ante hijos que al ver a sus padres divorciados se resisten con todas sus fuerzas a admitir su reconciliación. Su enojo ante semejante posibilidad llega a tal grado, que la hija mayor abandona la casa. Desde luego, podemos admitir los casos raros que a los autores se antojan. También nos parece algo extraño que en una clase media se emplee un lenguaje de un "caló" tan subrayado, que sin duda está muy en su lugar en De la calle pero bastante inesperado en una familia "decente" por más estudiantes que sean sus hijos. No obstante, nos admira la facilidad que tiene González Dávila de emplear este "argot" como si fuera su idioma que emplea a diario.

Después de años de silencio, cuando Jesús González Dávila fue un autor-poeta y sólo dió a luz dos obras, actualmente con sus nueve obras publicadas o representadas, todas realistas, este escritor se impone como uno de los dramaturgos mexicanos más conocidos y más estrenados.