diorama teatral
perspectivas
para 1968
por mara reyes
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Para
el día 11 están anunciados los primeros estrenos del año: El rey se muere, de
Ionesco, en el Teatro Hidalgo, con una
producción muy prometedora: figuran en el reparto, Ignacio López Tarso, María
Teresa Rivas, Marta Navarro, Diana Mariscal, Víctor Eberg y Héctor Ortega, todos dirigidos por Alexandro y
con escenografía y vestuario de Leonora Carrington.
Para el
mismo día, está anunciado también el estreno de La enemiga, de Darío Nicodemi, con Amparo Rivelles,
en el Teatro de los Insurgentes.
Como
novedad tenemos una nueva asociación teatral, Los Profesionales, S.A. (¿querrán decir que todos aquellos que no trabajen con esa
asociación son simples amateurs? Me
parece una actitud bastante agresiva para comenzar).
Esa
asociación funcionará en tres teatros: en el Músico, estrenará Amor
en Sí bemol (no tuve una lupa a mano para distinguir en el anuncio
el nombre del autor), bajo la dirección de Rafael Banquells.
En el Teatro D'Alarcón estrenarán El
fruto prohibido, de Jean de Letraz, bajo
la dirección de Víctor Moya. Y para mayor novedad,
inaugurarán una nueva sala de espectáculos, El Teatro de la República (en
Antonio Caso 36), con la obra Sabes que no te puedo escuchar bien cuando
está la llave del baño abierta, de Robert Anderson, y también con
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Rafael Banquells como director, y además como actor, junto a
Guillermo Orea, Virginia Gutiérrez y Luis Gimeno. Estos tres estrenos se
verificarán también entre los días 10 y 12 de enero, lo que significa que
después de varias semanas de inactividad, los críticos tendrán que ir corriendo
de una sala a otra.
El año olímpico
Desde hace
meses se tiene noticia de que debido a las Olimpiadas, durante este año vendrá
a México un número verdaderamente asombroso de personajes artísticos y de compañías
extranjeras, que presentarán todo género de espectáculos (teatrales, operísticos,
musicales, ballets, etcétera...) Esta empresa importadora que nuestras
autoridades se han echado a cuestas es digna de aplauso, ya que el público de
México tendrá oportunidad de ver mucho de lo que se hace en el arte en otros
países. Ya en este mismo Diorama se ha publicado con anterioridad una lista de
los espectáculos extranjeros y figuras notables que vendrán este año, y se ha
alabado el noble empeño de la Secretaria de Educación y del Instituto Nacional
de Bellas Artes. Pero veamos ahora el otro lado de la medalla, puesto que todas
las cosas tienen dos lados, cuando menos.
El público
que venga de otras latitudes para las Olimpiadas, tendrá deseos de ver
“nuestros” espectáculos, de conocer “nuestro” arte. Y aquí
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viene mi pregunta: ¿Han pensado nuestras autoridades en dar subsidios a las compañías
mexicanas que lo merezcan para que puedan montar espectáculos con toda dignidad
y con nuestros mejores elementos? ¿Nuestros directores, autores, escenógrafos y
actores, tendrán las mismas oportunidades para hacer lucir sus méritos, que las
de los directores, autores, escenógrafos y actores extranjeros? ¿O se
encontrarán como siempre, con medios restringidos, por el hecho de ser “de
casa”, para que a la hora de las comparaciones nuestros espectáculos aparezcan
como “inferiores” a los que traigan esas compañías extranjeras?
Ignoro los
planes al respecto, pero creo que este año nos brinda la oportunidad de dar a
conocer al mundo entero no sólo nuestra historia pasada y nuestro “ballet
folklórico”, sino nuestro teatro de hoy, nuestro buen teatro, que no es
raquítico en absoluto, a pesar de haber nacido en un país “subdesarrollado”.
¿O vamos a permitir que los finlandeses, por ejemplo,
regresen a su patria diciendo: "Qué buen teatro francés vimos en
México", y si alguien les pregunta por el teatro mexicano, respondan
asombrados: “Ah, pero, ¿es que había?”
Ojalá
nuestras autoridades dejaran a un lado el malinchismo ancestral que nos consume
y repongan y estrenen lo mejor de nuestro teatro. En fin... serán ellas quienes
podrán decir la última palabra.
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