Se alza el telón Malkah Rabell
Teatro de un Cabaret: El hijo del cuervo
Por lo general se considera que el cabaret, el night club, son lugares de diversiones frívolas. Sin embargo, en muchos países se han creado los así llamados: "Cabarets Literarios" donde se ofrece teatro y veladas musicales o literarias. Propiedad de un poeta, el dramaturgo y actor Alejandro Aura, el night club: El hijo del cuervo ha dado lugar a una especie de "Cabaret Literario" donde desde varios años un grupo de jóvenes actores, bajo la dirección de Jesusa Rodríguez, realiza toda clase de espectáculos, por lo general cómicos. En el mismo Hijo del Cuervo, en otra de sus pequeñas salas, desde algún tiempo se presentan otros grupos en espectáculos teatrales. El último de éstos, que tuve la oportunidad de presenciar y que llevaba el título de: Quién habla de mujeres... reunía tres breves actos del mismo autor: Mario Fratti, bajo la dirección de Jaime Meza.
El tercer personaje, La negativa y La húngara forman ese trío de Mario Fratti, autor italo-americano nacido en 1927. Con una unidad bastante vaga, las tres obritas pueden no obstante considerarse dueñas de un núcleo que es la mujer, y más aún, su material es de construcción erótica. En el primer acto de este breve trío, se trata del reencuentro entre marido y mujer, que se han separado por causas fútiles, y el marido inesperadamente vuelve. Es de noche, y en el dormitorio hay alguien, un extraño. ¿Quién es? He aqui el misterio que soluciona el primer encuentro con la mujer de la que habla Mario Fratti. El segundo es la negativa por entregarse que presenta una prostituta a un cliente. ¿Por qué lo hace? Otro misterio que el autor resuelve en el último momento. En La húngara es el enfrentamiento de un inmigrante con la compleja vida en los Estados Unidos. Es un monólogo que termina con otra sorpresa.
Asi como las tres obritas, también es breve el grupo de actores que interviene en ellas. Son cuatro: María del Carmen Madrid, Fernando López Velarde, Alma Rosa Bálder y Francisco de León. Las más madura dramáticamente del grupo es sin duda Alma Rosa Bálder, que interpreta el papel de la húngara. El menos maduro histriónicamente se me hace Fernando López Velarde. En cuanto a Francisco de León y María del Carmen Madrid, ya están en el camino del aprendizaje profesional. La estrechez de la salita exigía a los cuatro intérpretes un tono muy bajo de voz (tal vez para no molestar a los actores en una sala vecina). Mas, semejante exigencia resulta tan exagerada que impide escuchar los parlamentos, y se nos hacía muy difícil comprometer y oír el texto. De los cuatro, el único en darse a entender con voz bien modulada resulta Francisco de León, que hace el papel del "Cliente" en la obrita La negativa. También resultan no poco molestos los movimientos de los meseros que recorren la salita sirviendo a los espectadores y desviando la atención de éstos.
¿Se puede considerar como válido los espectáculos organizados en tales lugares? Yo creo que sí. Pero con la necesidad de ciertas adaptaciones al ambiente. Probablemente la puesta en escena debida a Jaime Meza, es demasiado seria para tal atmósfera. Sin duda un night club como El hijo del cuervo más bien se aviene para actores de comedia y textos de espectáculos cómicos. Pienso que el éxito de ese cabaret se debe a la intervención desde varios años de grupos de actores. Sobre todo del grupo de Jesusa Rodríguez. Podría ser un lugar agradable para familias y para grupos de amigos que buscaran el modo de amenizar culturalmente sus reuniones, sus encuentros. Desde luego, desde tiempos bastante lejanos se presentan en los nights clubs, así como en ciertos restaurantes, números de revistas, números por lo general individuales de actores que cantan, recitan o tocan diversos instrumentos. La introducción de obras dramáticas ya es un género más difícil de introducir y de imponer. Pero a medida que el arte teatral acapara más y más campos, también el "Cabaret literario" puede ser un género de no pocas posibilidades.