Resaltar búsqueda

diorama teatral

albee,

shaw,

garson

por mara reyes

    Me tocó en suerte asistir a la première de la última producción de Edward Albee: Delicate balance (Un equilibrio delicado) primero en Roma y después en París. En esta obra, Albee mantiene a lo largo de ella, esa violencia contenida unas veces y explosiva otras, que priva en ¿Quién teme a Virginia Woolf? Hace la radiografía de la conciencia norteamericana a través de las relaciones familiares y de los vínculos efectivos más próximos a la familia. Plantea la alienación de un mundo que ha llevado a la crisis las relaciones interpersonales y en el que mantener el equilibrio es un acto de acrobacia imposible. ¿Hasta dónde son reales los vínculos efectivos? ¿Hasta dónde los lazos familiares? ¿Hasta dónde los derechos de un ser sobre otro? También encontrarnos los temas predilectos de Albee: el fracaso, la angustia, la nostalgia, pero sobre todo el terror, ese terror desconocido e indefinible que se va apoderando del hombre actual, como una enfermedad contagiosa, no quedándole para defenderse de él, más que el

egoísmo como refugio, la desvinculación o simplemente, el vicio.

    En Roma, dirigía la obra Franco Zeffirelli, figurando en el reparto: Sarah Ferrati, Paolo Stoppa, Rina Morelli, Giuseppe Pagliarini, Ernes Zacconi y Fulvia Mammi. En el mismo orden, en París, la obra de Albee fue interpretada por: Madeleine Renaud, Claude Dauphin, Edwige Feulliere, Marie-Helene Dasté, Jacques Castelot y Simone Valere, bajo la dirección de Jean-Louise Barrault. Nombres conocidos y queridos del público de México, sea porque han venido con Barrault, sea por sus filmes. La diferencia que encontré entre ambas puestas en escena es sólo de matiz.

     En Londres, vi una extraordinaria producción: The man in the Glass Both (El hombre en la caseta de cristal) de Robert Shaw, dirigida por Harold Pinter y con Donald Pleasence como protagonista.

     A Robert Shaw se le conoce más como actor que como escritor -¿quién no lo recuerda en el papel del asesino

 

Sigue en la página seis