Se alza el telón Malkah Rabell
Compañía argentina inicia Muestra de Teatro Latino
La compañía Luis Brandoni-María Bianchi de Argentina inició el jueves 18 de agosto en el teatro de El Bosque la IV Muestra de Teatro Latino en México, con una obra de Nelly Fernández Tiscornio: Made in Lanus. Obra simpática, agradable y tierna, pero sin grandes pretensiones ni mayores posibilidades. Una comedia dramática que no hacía reir, pero si el observador fijaba la mirada en los rostros veía que los espectadores tenían una constante sonrisa de ternura en los labios.
Los problemas de Made in Lanus parecen muy locales, pero no dejan de ser universales, y sobre todo muy cercanos a la vida mexicana. Obra que nos habla de las dificultades que en Argentina -así como en México, aunque de diferente índole- obligan a buscar nuevos modos de vida fuera del país. El desarraigo ha sido en Argentina de origen político, en tanto en México las "espaldas mojadas" iban -y van- al país vecino en busca de mejores perspectivas económicas. La búsqueda de una nueva tierra para sobrevivir es en Argentina de reciente aparición. Sobre todo el dirigirse a los Estados Unidos es bastante reciente. El argentino cuando salía de su patria era sobre todo a Europa donde dirigía sus pasos. Ahora lo hace como el mexicano, buscando nuevas posibilidades yendo hacia el norte.
Cuatro actores en el escenario nos ofrecen una imagen bastante clara de una familia argentina entre clase media y proletaria. Tanto la escenografía como los parlamentos muy realistas ambos, nos introducen en el seno de una familia de trabajadores: proletarios pero no pobres ni marginados. En la típica casita -de un matrimonio porteño de modestas posibilidades, la presencia de una heladera eléctrica y de una lavadora de igual modalidad nos señala que trabajan pero no son pobres. Más, ante la esperanza de encontrar en el extranjero mejores condiciones de vida, el matrimonio tiene opuestas actitudes. La joven esposa, pese a una vida de trabajo se niega a dejar "su país", "su" tierra y "su" manera de vivir entre la gente que ama y conoce desde la infancia. La esposa, con este instinto de la mujer se niega al desarraigo. Lo que el marido no puede comprender y pone a cuenta de la poca inteligencia femenina. La otra pareja. Mabel y Osvaldo, la hermana de Cacho y su marido, acaban de llegar de los Estados Unidos y le traen a Cacho un contrato de trabajo en Filadelfia, el causante del choque entre el joven matrimonio.
Lo interesante de la representación son esos cuatro actores que tanto en sus actitudes como en sus vestimentas y en su manera de vivir dan de inmediato la explicación de sus diferencias sociales con la pareja Mabel y Osvaldo que ya llegan vestidos a la americana. Sobre todo la joven actriz Betiana Blum, como Yola, la mujercita trabajadora, la esposa del mecánico Cacho, que pese a una existencia de constante trabajo, ya en la máquina de coser, ya en la cocina, se niega a abandonar su tierra natal, es una excelente actriz que da una imagen muy real a su personaje, al cual da constantes cambios con una búsqueda de pequeños rasgos específicos. También el joven actor Adrian Ghio, crea en el papel de Cacho una figura risueña, de muchacho alegre de barrio obrero, Lanus, que aún conserva rasgos de la juventud, pero que deja escapar mucha amargura al primer choque que lo enfrenta a su esposa. Marta Bianchi y Luis Brandoni como los dos argentinos inmigrados a los Estados Unidos, llegando como turistas a su propio país, tienen menos posibilidades de lucirse en sus papeles de menor importancia, pero son igualmente excelentes, y Marta Bianchi logra dar una imagén de mucho amor por su hermano Cacho con mucha discreción.
Responsable de la dirección, Luis Brandoni impuso al espectáculo mucha limpieza, una interpretación de muy buena calidad y una escenografía de Horacio Lazzari llamativa por sus detalles realistas y su adaptación al ambiente. Creo que la representación valía más por su creatividad artística de dirección, interpretación y escenografía, que por su texto.