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Se alza el telón

Malkah Rabell

Una noche con Medea en el Foro Shakespeare

Aunque a mí el personaje me disgusta sobremanera, y no me pasa lo que a Tito Vasconcelos quien, con orgullo proclama: "Amo a Medea. .. porque Medea y su pasión son afines a mis amores y a mis pasiones..." y con semejante personaje no quisiera pasar a solas una noche. No obstante la representación de Sergio Torres Cuesta y Tito Vasconcelos: Una noche con Medea me gustó, sin llegar a entusiasmarme excesivamente. Este acercamiento entre lo clásico y lo contemporáneo, que sucede durante un ensayo de una nueva versión de Medea que auna a diversos autores modernos y antiguos, así como entre cruza a los protagonistas de la obra ensayada con los actores que ensayan, tiene cierta atracción misteriosa, y mantiene al público interesado durante todo el transcurso de ese drama bastante corto, en un sólo acto. La frase que pronuncia uno de los personajes femeninos, Beatriz, que a su vez hace el papel de la nodriza: "Ya no sabemos cuando se trata de Medea y cuando de Verónica" es la que mejor explica la intención de los dos autores. El drama de Medea tiene algo de semejante al drama de Verónica, la intérprete de Medea, sin que esta última llegue a la tragedia del personaje clásico. Y no pocas veces nos preguntamos, hasta donde llegaron los textos de los dos jóvenes actores en su dramatización, y donde se detuvo la intervención de autores cuyas fuentes cita Tito Vasconcelos en el programa de mano, como: "Hesiodo, Eurípides, Apolonio, Ovidio, Séneca, Corneille, Anouilh, Passolini" y muchos más. Indudablemente, toda esta búsqueda de diversas raíces crea una nueva riqueza para la heroína que ha de pasar una noche con el público del Foro Shakespeare.

Nos preguntamos si Medea siempre fue representada por mujeres, tanto en la figura central como en las otras, o en diversas épocas las religiones de los pueblos griegos, romanos o cristianos, prohibieron la intervención en el arte escénico de actrices, y fueron hombres quienes las reemplazaron. Hay que admitir que el "espectáculo de Tito Vasconcelos" -lo que seguramente significa que fue Vasconcelos su director- con su entrega a protagonistas masculinos de todos los personajes femeninos, no molestaba en absoluto. Al cabo de un tiempo muy corto nos olvidabamos de su sexo. Y hasta resultaba agradable la mayoría de las intervenciones físicamente. Algunos actores jóvenes, en sus papeles femeninos no dejaban de ser muy bien parecidos. Si no me equivoco ante la posible confusión de nombres femeninos y masculinos, Gabriel Labastida como Perla, tenía un especial encanto. Sergio Torres Cuesta, como Rubi-Creúsa, es decir la princesa corintia, hija de Creón, que en su realidad de actriz de la compañía trata de seducir a Jasón-Alonso (interpretado por Alejandro Tommasi) presenta la doble diferenciación: tiene un físico femenino muy agradable con una voz masculina no menos convincente. En realidad, todo el conjunto ha logrado imponer a sus papeles un sello de autenticidad. Y Tito Vasconcelos en la figura central de Verónica-Medea, no opacó a nadie.

Ignoro quién dirigió la puesta en escena, ya que el programa de mano, sólo señala: "Espectáculo de Tito Vasconcelos". ¿También a él se debe la dirección? Fuera quien fuera el responsable de la puesta en escena, el ritmo era perfecto. Más de una vez nos olvidabamos de que el reparto se debía a un conjunto de hombres. Lo que no es fácil imponer. O como dice el programa de mano, igualmente firmado: Tito Vasconcelos: "Nos interesaba como fenómeno actoral, mostrar una femineidad sin mujeres, como una abstracción" ¿Cómo una abstracción? ¡Quien sabe! pero podemos afirmar que de verdad resultaba una "femeneidad sin mujeres, como fenómeno actoral".

En cuanto a escenografía resultaba bastante pobre aunque trataba de cubrir el espacio escénico de telas con pinturas abstractas. Una pobreza debida a las dificultades técnicas del Foro Shakespeare.

Más, con sus alti-bajos, con sus posibilidades artísticas y sus imposibilidades técnicas, con sus originalidades y su repetición de fenómenos ya conocidos., Una noche con Medea es un buen espectáculo.