Se alza el telón
Malkah Rabell
El concilio de amor,
espectáculo de Jesusa
Lamentablemente mis conocimientos del autor alemán del siglo XIX, Oscar Panizza son nulos. No sé absolutamente nada ni de su obra, ni de su biografía. La representación de Jesusa se anuncia como El concilio de amor tragedia celeste de Oscar Panizza. En realidad, según lo que he visto en el Foro Shakespeare, la noche del estreno para la prensa, más bien, habría de llamarla "parodia de la Sagrada Familia", no bien "Parodia de una pastorela". Y a la que se trata -debido a la temporada de ofrecer como una función a semejanza de tal estilo, aunque sea infinitamente- más original que el 90 por ciento de las pastorelas que se ofrecen en la mayoría de los foros teatrales en la presente época navideña en el Distrito Federal.
Jesusa Rodríguez ya tiene fama de montar espectáculos de una especial originalidad. En sus principios actuaba como discípula de Julio Castillo. Ahora cada vez más se acerca a ser su colega y hasta su competidora. Jesusa juega con los valores. Estos son a veces positivos, y otras veces negativos. En el programa de mano se reproduce un fragmento de la obra de Panizza, que dice: "Yo he degradado a los dioses cristianos y lo he hecho con toda intencionalidad, al verlos en el espejo del siglo XV a través de los lentes del Papa Alejandro VI. Nuestra representación de lo divino es algo que se ve confinado a los límites de nuestro pensamiento. Lo que de hecho sucede allá arriba, ni ustedes lo saben, ni yo lo sé. Si nuestras representaciones de lo divino son elevadas, es en nuestro pensamiento donde son elevadas; si son pór el contrario, cómicas, lo son asismismo en nuestro pensamiento...".
Jesusa fue más allá en su degradación. Puso a los seres del mundo celestial en ridículo. Lo que a una parte del público hizo reír con muchas ganas, y a otra parte del auditorio le alargó el rostro en un gesto de amargura y disgusto. Lo más original tal vez de la obra es el deseo de Dios Padre de castigar a una humanidad tan ingrata a través de Satanás. Y lo hace llamar para pedirle consejo. Y así nace la sífilis, enfermedad inventada por el diablo, enfermedad diabólica para castigar a los terraqueos. Y escribe Panizza: "Plugo a Dios mandarnos en nuestros días enfermedades que no conocieron nuestros antepasados. Diciendo a este respecto los que tienen a su cargo las Sagradas Escrituras, que la sífilis ha nacido de la cólera divina castigando y pensando Dios con ella nuestras malvadas vidas... "Y aunque la puesta en escena no menciona la palabra "si da", es la presencia de tal peste actual que se presenta a la mente de un auditorio contemporáneo.
El grupo que dirige Jesusa se llama: Las Divas. Y anteriormente, cuando su director era Julio Castillo, el grupo se autonombraba Sombras Blancas, que en su totalidad reunían a figuras femeninas. En la actualidad ya pertenecen al reparto algunos hombres. En ese estreno no pudimos captar todo el valor de la música de Liliana Felipe, creo que aún no bastante ensayada. Todo el reparto logró imponer a sus papeles no poca corrección, que sin llegar a excesivas alturas impuso a la función unas líneas de unidad. Lástima que ciertas escenas, ciertos pasajes caían en la exageración, a veces hasta desatada. El papel más importante pertenecía a la propia Jesusa, el del diablo, y también esta interpretación sufría de exageración. Sobre todo no entendíamos por qué Satanás salvaba constantemente con sangre y este detalle repugnaba a no poco público a la vista de la sangre que cubría toda la cara de Satanás y hasta salpicaba su cuerpo.
La obra que permanece en escena durante dos horas sin entreacto, llega a colgarse en el último cuarto de hora y pedía a gritos un corte. Pero creo que con pequeños retoques, con un breve corte y con algunos ensayos más, la pieza va a ganar en calidad e importancia y se impondrá al público, aunque sólo sea para estas once representaciones que están anunciadas.