Se Alza el Telón
Malkah Rabell
ZYD, Rine a historia do radio, grupo brasileño
Aún no todo desapareció del festival cervantino; aún no todos se fueron ni todo se perdió en el recuerdo y en la memoria. He aquí que todavía se muestra vivo y ruidoso -¡Ay! cuán ruidoso!- el grupo Proteu del Brasil de la Universidad Estatal de Londrina, con una historia que carece de historia, de argumento, sino que nos rememora la fecha, digamos histórica cuando en la ciudad de Londrina, nació la primera estación radial, que desde luego resulta mucho más interesante para los habitantes de esa urbe que para nosotros. Aunque todas las radios del mundo, y todas las televisiones, y todos los cinco no dejan de tener cierta semejanza entre sí. Lo que nos lleva a quienes no entendemos el portugués, no a la historia de ese nacimiento, sino al clima creado, al ritmo, a la atmósfera, o como dice el programa de mano que trata de acercarnos a su comedia, o a su drama: "No es una crónica, no es un documental. Ni la historia de la radio... Más que eso, más que posibilitar la identificación de personas y escenas, el PROTEU proyecta el olor, el calor, la emoción, el clima..."
El clima, la atmósfera... he aquí el verdadero rostro de este espectáculo. Sobre todo para nosotros, público mexicano que ignoramos el portugués, y sólo sentimos algo que ya nos resulta conocido, que ya nos recuerda otros ambientes semejantes: los gritos, el lenguaje que parece monótono y como repetitivo de los "radiolistas" que pasan los noticiosos, o las canciones, o los anuncios. Se piensa que el hispano hablante o el francófono puede con un pequeño esfuerzo entender el "brasileño". Es una equivocación. El lenguaje brasileño, el portugués local, oído desde la distancia del escenario se nos hace aún más ajeno que oído en la calle o en la radio. Desde luego nos perdimos las anecdotas, los chistes, las escenas cómicas, el alma misma de esa convivencia del ZYD, que equivale al XE de la radio mexicana. Pero a cambio este grupo joven, formado por estudiantes de la Universidad Estatal de Londrina nos dió una velada de danza y de canto, que por tratarse de actores a nivel estudiantil no estaba mal, pero, por tratarse de brasileños, pueblo que canta y baila como respira, no nos ofrecio lo que esperabamos. Y ya que mencionamos el pueblo brasileño nos damos cuenta que a la Universidad de Londrina los descípulos son en su mayoría blancos y lo que precisamente faltaba para la danza y el canto era el vibrar apasionado, el ritmo desatado del hombre del pueblo, del hombre moreno.
Para nosotros que no entendíamos y teníamos que consolarnos con la danza y el canto, el espectáculo se nos hizo demasiado largo, repetitivo, demasiado "hablado". Por ejemplo tampoco entendíamos por qué en una radio tienen los actores que cambiarse constantemente de ropa, ya que nadie los ve. A menudo pensabamos que se trata de cine mudo y los intérpretes movían los labios sin dejar escapar sonido alguno. ¿Por qué semejante sistema que corresponde más bien al cine mudo? Se hablaba mucho y con parlamentos excesivamente largos en boca de actores a quienes faltaba aún mucho para la madurez. Los tangos que bailaba una pareja muy joven tenían bastante carácter y hasta perfección, pero les faltaban el ritmo endiablado de ciertas películas brasileñas que ofrecen la imagen popular de la calle. Hubiésemos también deseado ver ciertos bailes típicamente brasileños. La actriz que hablaba en alemán resultaba realmente insoportable por lo acartonada. Además no entendíamos por qué de repente se ponía a hablar el alemán, y por qué llevaba puesta una túnica roja. ¿Era un símbolo de algo? En general, al conjunto le faltaba espontaneidad. Todos trataban de demostrar su temperamento a gritos, y lo único que lograban era caer en la falta de naturalidad. Todo el reparto se nos hacía también excesivamente joven para profesionales de la radio. En general la impresión que hacían era de aficionado... Y terminaban por cansarnos.