Resaltar búsqueda

 

 

Se alza el telón

Malkah Rabell

La tragedia de Ana Frank vuelve a la escena

Al terminar la Segunda Guerra Mundial los documentos sobre los trágicos sucesos aún no encontraban los ánimos preparados para la mortal verdad fuera de los medios especializados. Los sobrevivientes trataban de olvidar, embriagarse con una vida nueva, con días nuevos. En cuanto a los cómplices esos tenían un objetivo bien definido, hacer olvidar sus crímenes, borrarlos de todas las memorias, hacer desaparecer sus huellas comprometedoras... Fue poco a poco que la verdad empezó a penetrar en la conciencia del mundo entero. El diario de la pequeña Ana Frank fue quizá uno de los primeros documentos que hizo abrir los ojos del mundo. Y no porque fuera un drama más fuerte, más hondo, que otros testigos. Tal vez fue precisamente debido a lo contrario. La historia de Ana Frank y de su familia tenía mayor facilidad de despertar la conciencia de un público que no sabía nada, o que pretendía no saber nada. Como esas damas elegantes que levantan los ojos al cielo al escuchar los relatos de los campos de muerte y otros horrores, exclamando: "Pero si nosotros no sabíamos nada, absolutamente nada..." la relativamente reducida tragedia de Ana Frank, si la comparamos con tantos millones de torturados y de asesinados, resultaba como esas minúsculas dosis de veneno inyectable que se emplean poco a poco en medicina para ir acostumbrando el organismo a sus espaldas, dispuesto a no creerlo, podría llorar sin ataques de nervios ante el drama de Ana Frank y de su familia.

Aún hoy, 42 años después de la Segunda Guerra Mundial, el destino de Ana Frank emociona a mucha gente sin espantarlos. El Centro Deportivo Israelita, que fue el primero en México a llevar al escenario de su reducido teatro el Diario de Ana Frank, actualmente lo vuelve a reestrenar fuera de su centro, extramuros. Es la primera vez que este Centro se decide a sacar a sus actores del ambiente familiar y presentarlos en un escenario nuevo como el Foro Shakespeare el cual en su corta existencia ya tuvo éxitos bastante llamativos.

Bajo la dirección de Rafael Banquells, un grupo de actores que no se consideran profesionales, ha logrado sin embargo mantener en tensión al público ante ese Diario autobiográfico de una adolescente de 13 años que dramatizaron en dos actos y un prólogo Albert Hackett y Frances Goodrich, y adaptó para el CDI Luis Geller. El diario nos cuenta la historia de la adolescente judía alemana, que huyó con sus padres y su hermana a Holanda. donde ella y su familia, a! invadir el ejército nazi a ese país vecino, hubieron de permanecer escondidos durante dos años, en compañía de algunos amigos, en una buardilla, ayudados por una familia holandesa, que a riesgo de su propia vida y de su propia libertad, con una increíble generosidad trataron de salvarlos. ¡En vano! el invasor los encontró, Ana y sus familiares y amigos fueron enviados a un campo de concentración donde todos ellos encontraron la muerte, salvo Otto Frank, el padre de Ana, a quien sus amigos holandeses devolvieron el Diario de Ana que ellos habían conservado.

Ana Frank perdió la vida debido a la crueldad humana, y no obstante encontró en su corazón de adolescente generosidad para perdonar y escribir en su Diario: "Creo que el hombre es bueno a pesar de todo". Ana soñaba y así lo escribió en su "Diario" en ser una famosa escritora o una conocida periodista. Si pudiera echar una mirada sobre el mundo actual no dejaría de extrañarse por la fama que su nombre y su "Diario" encontraron después de su muerte.

La dirección de Rafael Banquells logró imponer vitalidad y sinceridad a su grupo de actores. Sobre todo se distinguió Benito Perkulis en el papel de Otto Frank en el cual se mostró muy natural. Como Ana, la joven Janet Rusek fue algo excesivamente movediza. La hubiéramos preferido algo más tranquila. Sus discursos sobre los derechos de la juventud resultaban tal vez exagerados en semejante ambiente de miedo. Pero en realidad el ser humano no cambió mucho sus hábitos por más distintos que sean los sitios donde se encuentra. Tony Duek, como el Dr. Surrel, quien pese a ser el último llegado de la buardilla, se cree con mayores derechos que los demás y también con mayores exigencias, es un actor que tiene posibilidades. Todo el resto del reparto sobre todo las mujeres, como Nelly Goldzberg, Perla Tabachnik y Perla Zyma, fueron correctas. Sobre todo la música como fondo, impuso una especial emoción.