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diorama teatral

    Teatro Reforma. Autores, Luis Tejedor y Luis Fernández de Sevilla. Dirección: Miguel Córcega. Escenografia, Luis  Coutourier, Reparto: Miguel Córcega, Anita Blanch, Bárbara Gil, Fanny Schiller, Eugenio Cobo y Óscar Servín.

 

   Algunas veces me resulta inexplicable qua ciertas comedias lleguen a un escenario. Y esta es una de esas veces. Si nos ponemos a pensar en la cantidad

seleccionar comedias de tan poca envergadura como las que últimamente se ha dedicado a dirigir. Es verdad que si se quiere hacer del teatro un modus vivendi, se tenga que recurrir la mayor parte de las veces a comedias fácilmente digeribles por el público, pero hay de comedias a comedias. Y Miguel Córcega debiera apuntar más alto, pues nos ha demostrado en más de una ocasión, que puede hacerlo. El debería darse

cuando

parís

no contesta

por mara reyes

de energía empleada en poner una obra: la que gastó el autor -o los autores, como en esta obra- y después la del director, el escenógrafo; la de los que realizaron el vestuario, consiguieron el mobiliario y la utilería, la que emplean a diario los actores y los técnicos, sería lógico suponer que a tal gasto de energía correspondería un buen fruto. Así pues, es de lamentarse que todo ese esfuerzo haya sido vano, pues, tanto las gentes que intervienen en la puesta en escena, como el público que va a “disfrutar” del espectáculo, emplean horas de su vida, que no podrá recuperar jamás, en algo que -deplorablemente- no vale la pena.

     No me explico tampoco que alguien talentoso como Miguel Córcega, esté dedicado a

cuenta de que con una mala comedia su propio trabajo y el de sus actores, desmerece, pues cuando no hay un texto que respalde, el director y los actores quedan como suspendidos en el vacío. Y esto es precisamente lo que ocurre con la comedia Cuando París no contesta, de Luis Tejedor y Luis Fernández Sevilla, que a falta de verdadero conflicto, rellenan la obra con chistes y gags, característicos de una telenovela mediocre.

     Que Anita  Blanch esté graciosa en su papel, no es cosa nueva, es una actriz con oficio, que sabe salvar los escollos, pero eso es secundario, pues en última instancia, en el teatro lo que importa es el Todo, y cuando algo falla, la construcción entera se viene abajo, como un castillo que hubiera sido edificado sobre espuma.