Confieso mi desagrado por
los balances anuales que son como una lápida sobre la cual se inscribe un
epitafio que queriendo sintetizarlo todo, acaba por no decirnos nada, pero me plego a la costumbre -más por deberes periodísticos que por
necesidades estadísticas- esperando que las omisiones no sean excesivas.
INBA
El Instituto Nacional de
Bellas Artes, puesto nuevamente a la cabeza del movimiento teatral (desde que
está al frente de su Departamento de Teatro el activísimo Héctor Azar, y desde
que ya no tiene competidores de la talla del Instituto Mexicano del Seguro
Social), ha realizado en este año una de sus máximas hazañas, esto es, producir
un número cuantioso de espectáculos, alcanzar en ellos un promedio cualitativo
de alto nivel y complementario a esto,
conseguir una difusión profusa, mediante dos caminos: llevar a los espectadores
al teatro y llevar el teatro a los espectadores.
Además, el Departamento se ocupó igualmente de satisfacer las necesidades de
los públicos de las diferentes esferas: intelectuales -según su preparación-;
sociales -según sus posibilidades económicas- y temporales -según su edad-.
Teatro Juménez Rueda
En este teatro, además de
la temporada de repertorio tradicional, donde hubo desde Mudarse por mejorarse de Juan Ruiz de Alarcón, hasta ¿Quién le teme a Virginia Woolf? de
Edward Albee, se verificó un “Ciclo de la Búsqueda”, en el que Alexandro repuso Las sillas, apenas a tiempo
para aprovechar los últimos días de la actriz Magda Donato, recientemente
desaparecida, y que nos dejara, junto con Carlos Ancira,
un imborrable recuerdo de esta obra de Eugène Ionesco.
A esta temporada en el
Jiménez Rueda -en la que de un total de trece obras, siete fueron estrenos y
cuatro fueron mexicanas- asistieron aproximadamente 82,600 personas. (Y tómese
en cuenta que no se trató de las comedias consabidas como aquellas con que se
rellenó la “Temporada de Oro de Teatro Mexicano” del sexenio pasado).
Temporadas de
Teatro Escolar
Una de las mayores empresas
del Departamento de Teatro del INBA fue la realización de tres espectáculos: Las rondas, Los hijos del Capitán Grant y El periquillo sarniento,
que se llevaron al cabo en el Palacio de las Bellas
Artes con una asistencia de 279,200 niños. Asistencia conseguida no por
generación espontánea, sino con un organizado esfuerzo de divulgación y
convencimiento dentro de los planteles escolares.
A esta labor se añade la
que en forma complementaria se realizó en el Centro de Teatro Infantil, en el
que se pusieron doce obras.
Centro de
Experimentación Teatral
En el Teatro Comonfort la tarea ha sido más
ardua, debido en primer lugar a lo poco adecuado que es dicho local para las
actividades escénicas, y en segundo a que la experimentación no está apoyada
por el gran público, que ve el teatro como diversión y que se asusta con todo
aquello que no le es conocido. No obstante se pusieron en este teatro diez
obras, de las cuales la mitad eran mexicanas, y siete eran estrenos en México.
Festival de Verano y Festival de Otoño
Hubo
en el año dos Festivales
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