diorama teatral
luto por
seki sano
por mara reyes |
La desaparición de Seki Sano ha puesto de duelo al teatro de México. Sería vano hacer la historia de sus actividades, pues quién no sabe que él inauguró la renovación escénica en nuestro país hace veinticinco años. Quién que haya visto por ejemplo Un tranvía llamado deseo no aquilata la importancia que tuvo este montaje en el desenvolvimiento de nuestras artes escénicas. Quién ignora que al morir Seki Sano no es sólo el director y el maestro, sino una época de nuestro teatro lo que se va con él. Hace apenas dos meses le escuchábamos en una conferencia sus planes para la formación de una compañía permanente. Desde que creó el Teatro de las Artes en 1941, su estancia en nuestro país fue una constante lucha por hacer que nuestro teatro se superara. Y desde entonces ¡cuántas generaciones formadas por él para el teatro! ¡Cuántos de nosotros aprendimos en su aula! ¡Cuántos de nosotros le debemos gran parte de lo que somos! Ahora, ha muerto el hombre pero su obra quedará para siempre en la historia del teatro de México.
Carousel. Music Theater USA.- Campo
Marte. Autor, Ferenc Molnar. Adaptación, Benjamin F. Glaser. Música,
Richard Rodgers. Libreto y letra de las canciones, Oscar Hammerstein L.
Ciertamente existen fenómenos
inexplicables en las artes escénicas. Cuando se representó hace años en uno de nuestros teatros capitalinos (El Caballito
si no recuerdo mal) la obra de Ferenc Molnar: Liliom, el público burgués no le prestó ninguna atención, porque se trataba de una representación
hecha por estudiantes universitarios,
pero se anuncia con bombo y platillos que ha llegado a México la
compañía Music Theater U.S.A. y que se representará una comedia musical Carousel -que no es otra
cosa que una adaptación norteamericanizada de Liliom, con música, bailables y cambio de situación geográfica, de Hungría a
los Estados Unidos, que ha triunfado en Broadway
y el lunetario se agota. Hasta aquí es sólo la comprobación de que en esta
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época, el teatro, como otra mercancía
cualquiera, se somete a la “mercadotecnia” para
vender sus productos. Pero se inicia la representación y con
ella la exposición de la mediocridad. Con pobres elementos técnicos, los actores-cantantes-bailarines quedan librados a sus propios
recursos histriónicos y entonces, la falacia
de la publicidad queda al
descubierto. El arte no aparece por
ningún lado; los dos o tres bailarines-actores-cantantes con posibilidades, se pierden como agujas en un auténtico pajar de insulsez.
Y aquí viene lo increíble: el público no sólo no rechaza, o se indigna por haber recibido gato por liebre, sino
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