Se alza el telón. Malkah Rabell.
México y Brasil en el Festival de Teatro Latinoamericano.
Las tres heridas
Obra documental de denuncia debida a Alejandro Licona, con la colaboración de un grupo de jóvenes actores, quienes realizaron una labor de investigación sobre la vida y los problemas juveniles actuales en México, Las tres heridas trae a escena el destino de un joven delincuente que vuelve de la cárcel después de haber purgado su pena. Pese a todas las dificultades, con las que se enfrenta al volver a la vida normal y encontrarse sin hogar, ya que su padre -pequeño burgués modesto, pero inbuido de prejuicios-, le cierra las puertas de su casa sin tomar en cuenta las suplicas de la madre; y pese a la desconfianza de los vecinos de su barrio, encuentra trabajo y toma la resolución de jamás delinquir y tener que volver a prisión. No obstante, al ser robado un automóvil en su barrio, la policía de inmediato sospecha del ex preso. Después de un terrible castigo a modo de los agentes, el joven para escapar al tortura, acepta pertenecer a las fuerzas policiales. Y así la víctima se transforma a su vez en victimario.
Alejandro Licona ya ha demostrado en otras de sus obras, especialmente en Máquina, su tendencia a reunir dentro de un mismo ambiente diversos problemas y destinos. También dentro de esta obra: Las tres heridas, enfrenta otros asuntos del mismo clima -las relaciones sexuales de las muchachas, las pandillas juveniles, las ambiciones por subir en la escala social de la clase media-, más, por necesidades escénicas de reducir tiempo y espacio a determinada unidad, ha tenido que suprimir mucho de los materiales elaborados y reunidos por su colaboradores. Empero, con los temas unificados por el mismo hilo argumental, ha logrado una obra fuerte y desgarradora, que se desarrolla bajo los acordes de una música de rock en vivo debido al grupo: Trama Rock. Lo que da mayor intensidad y dramatismo al espectáculo, que bajo la dirección del excelente y original actor Felio Eliel, maestro de actuación, presenta a un grupo de sus discípulos de la Escuela Dramática del INBA en el teatro Ciudadela; espectáculo con el cual participa en el Festival de Teatro Latinoamericano que tiene actualmente lugar en la ciudad de México.
Feliz año nuevo
Como parte del mismo Festival, se presenta en el teatro Galeón el grupo: Nucleo Pessoal do Victor del Brasil, con la obra de Alcides Nogueira: Feliz año nuevo. Al explicarnos el argumento de la obra, una de las participantes del conjunto expresó su esperanza de que el idioma no fuera impedido para el goce del espectáculo. Lamentablemente, si fue un impedimento, y muy grande. Se trata de una adaptación dramática de una novela que fue en el año de su aparición un bestseller. Lo malo fue que la obra en su adaptación escénica siguió siendo una novela terriblemente verborreica. El actor principal, cuyo nombre ignoramos, ya que no aparecen en el programa los nombres de los actores según los personajes que interpretan, es un joven que habla con la rapidez de una locomotora y parece pronunciar 200 palabras por segundo. El portugués siempre me ha parecido un idioma precioso y muy musical, y debía gozarlo hasta sin entenderlo. Pero caso extraño, en la boca de los protagonsitasde Feliz año nuevo resultaba insoportable. Por lo menos así me parecía.
Según explica la introducción al programa de manos, la dramatización de la novela de Marcelo Rubens Paiva, interesó al público porque presentaba, en una época cuando el cuerpo lo era todo, por el año 1970, el caso de un joven que pierde el uso de su cuerpo al tirarse a los 20 años a un lago de poca profundidad, accidente en el cual se rompe la quinta vertebra cervical, quedándose tetraplégico. Este protagonistra inmovilizado cuenta su vida y la de su padre, un diputado socialista "desaparecido" por la dictadura brasileña. Estos relatos de dos vidas exigen larguísimos parlamentos, lo que cansa y enerva cuando no se los entiende. Otra parte de la obra representa el pasado, la infancia del protagonista, que permite a los actores interpretar sus papeles con técnica corporal. Más tanto la dirección de Paulo Betti, como la interpretación del conjunto, entre quienes sólo el actor que interpretaba creo -al padre, se mostraba más experto, no lograba convencer.
Creo que cualquier compañía que llega a un país donde su idioma es extraño, debe más bien recurrir a otros medios. Hasta una comedia musical nos interesaría más de un grupo brasileño, pueblo famoso por su temperamento de bailarines y cantantes. Brasil es muy conocido por su dramaturgia ya madura, pero se sabe poco de sus actores.