diorama teatral
nueve para
hamlet
por mara reyes
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Teatro Xola. Autor, W.
Shakespeare. Adaptación y dirección, S. Surió. Escenografía,
Máximo Tizoc Zárate. Asesor musical, Mario Silva.
Reparto: Jorge Mateos, Luis Miranda, Raúl Quijada, Álvaro Carcaño, J. L. Moreno López, Leandro Martínez,
María Stain, Daniel
Villarán, Alberto Rojas, Tena Curiel y
José Mena.
Muy
interesante ha resultado la adaptación realizada por S. Surió del Hamlet, de Shakespeare, que acaba de estrenarse en el Teatro Xola; adaptación
a la que se ha titulado Nueve para Hamlet (probablemente porque son nueve actores frente
a Hamlet). Dos características
principales se advierten en dicha
adaptación: la primera, el
desdoblamiento del personaje en dos entidades físicas y
la segunda, la presentación de los personajes, en forma de beatniks o “rebeldes sin causa”
(tanto por su atavío como por sus armas: navaja por ejemplo, en vez de puñal o espada).
Con
estas modificaciones, la
adaptadora y directora, Mariluz S. Surió (a quien en
noviembre pasado vimos un logradisimo montaje de Las moscas, de Sartre), planta la obra
en nuestro siglo, como un drama del hombre
moderno que se debate en conflictos interiores, dando tumbos entre la razón y la
demencia, entre la certidumbre y la
duda, entre la pasividad y la agresión, entre la salud y la enfermedad psíquicas.
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crear la figura viva de un hombre. El desarrollo de la acción se lleva al cabo con eficacia y buen gusto. Y cuando al final de la obra, aparecen de nuevo los personajes vivos, la directora parece señalar que el drama puede volver a repetirse, que estamos en él y que no debemos verlo como algo pasado y concluido.
Hamlet,
presentado como alguien que se busca desesperadamente a sí mismo, fue interpretado por dos escelentes actores: Jorge Mateos y Luis Miranda. Dos facetas de la
misma personalidad; dos personalidades de
una misma psique. Dos fuerzas, dos polos. Jorge Mateos -Hamlet Rojo- representa, por decirlo así, la razón, la certidumbre, la acción; es su Hamlet, quien se enfrenta a su sino, quien consuma la venganza; el Hamlet de Luis Miranda -el Negro- es el que se
desvía, el que se pierde en los laberintos que le traza el sino y la razón. El Hamlet visto por Mariluz S. Surió, es la Humanidad partida en dos debatiéndose; dos sociedades, debatiéndose; dos mundos opuestos que forman parte de un mismo mundo, debatiéndose.
A Jorge Mateos ya lo habíamos visto en muy variados papeles desde hace años, especialmente en los espectáculos del IMSS, pero nunca había tenido una oportunidad verdadera, de expresarse plenamente. En esta ocasión, se muestra como un actor só1ido; nada en él es superficial. Las palabras y los gestos ocurren como consecuencia de una acción interior. Nada en su actuación es superfluo o vano, con su sola presencia crea una atmósfera y su proceder proviene de una lógica interna. De ahí que en algunas ocasiones, la sombra de Mateos, pese demasiado sobre Luis Miranda. Lo que no
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