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diorama

teatral

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del Músico) y La pícara Cocó, en el de los Haro Oliva (Teatro Arlequín). Excluyo de este comentario La pareja dispareja por haberla comentado ya.

 

Cita de amor

   Teatro del Músico. Autor, Aldo de Benedetti. Traducción, Irma Terragnuolo. Dirección, producción y adaptación, Enrique Rambal. Escenografía, Julio Prieto. Reparto: Lucy Gallardo, Enrique Rambal, Chucho Salinas, Betty Catania y Ramiro Orci.

 

  Cita de amor, de Aldo Benedetti es la clásica comedia burguesa que hemos visto repetirse hasta el infinito, sólo cambiando, cada vez, los nombres de sus personajes: la mujer celosa que quiere recuperar al marido haciéndose pasar ella misma por infiel. El amigo del marido, que se presta al juego de la esposa, y la aparición sorprendente de otro personaje femenino que viene a resolver el supuesto triángulo, en un cuadrángulo. Por supuesto, con su mensaje moralista sobre la estabilidad conyugal.

   Tal género de teatro tiene un público adicto, que ve sin hastiarse estas eternas variaciones sobre un tema, con el sólo requisito de verlas representar por sus actores predilectos -y Rambal y Lucy lo son, así como lo es Chucho Salinas-. Los tres desempeñan con su habitual desenvoltura sus respectivos papeles. Muy bien también, en un personaje episódico, Betty Catania, actriz a quien vimos por primera vez en la obra Historias para ser contadas, de Osvaldo Dragún, que trajo a México, desde Argentina, Carlos Catania.

 

La pícara Cocó

    Teatro Arlequín. Autor, Marcel Mithois. Traducción y Adaptación, Antonio Haro Oliva y C. León. Dirección y Producción, Antonio Haro Oliva. Escenografía, Antonio López Mancera. Reparto: Nadia Haro Oliva, Guillermo Orea, Alejandro Ciangherotti

(padre e hijo), Azucena Rodríguez, Sergio Kleiner, Alonso Castaño, etc.

 
    
En el Teatro Arlequín se representa otra comedia para satisfacer la moralidad (¿inmoralidad?) burguesa. La mujer que busca un millonario, tema que ha sido tratado también en infinitas variaciones. Y como doble happy end, son dos millonarios los que caen en las redes de la familia: uno en brazos de la madre (Nadia Haro Oliva) y otro en los de la hija (Azucena Rodríguez).

   Teatro en el que los gags de gran comicidad se barajan con los momentos sentimentaloides y las escenas de picardía. Teatro para divertir a un público poco exigente de ideas, que se contenta con ver a su actriz favorita bien vestida (¿o desvestida?) rodeada de actores que lo hagan reír.

   Por supuesto, Nadia se luce, como siempre, así como Guillermo Orea, que es un cómico de recursos eficaces y Alejandro Ciangherotti, que conoce los resortes de la risa y los usa, a veces sin discriminación de lo vulgar.
 
Con actuaciones discretas, cumplen con su cometido, Azucena Rodríguez, Sergio Kleiner y Alejandro Ciangherotti Jr.

   Como puede verse “nada ha cambiado bajo el sol”.