Teatro
Jiménez Rueda. Autor, Aristófanes. Traducción, Ilse Heckel Novoa. Dirección, Peter Kleinschmidt. Producción
Antonio López Mancera. Música, Mariano Ballesté y Guillermo Villegas. Arreglos musicales,
Nicolás Ghnis A. y
su cuarteto de jazz. Reparto: Héctor Bonilla, Claudio Obregón, Héctor Ortega,
Ángel Pineda, Sergio Jiménez, Rolando de Castro, etc.
El Teatro Jiménez Rueda sirve de escenario en esta ocasión para Las aves, de Aristófanes, dirigida por Peter Kleinschmidt. Este director, traído especialmente por el INBA para la puesta en escena de
esta obra,
es de los jóvenes valores de Alemania. Nació en 1940 y ya tiene curriculum que avala su talento. A los veinte años presentó su examen profesional de teatro, obteniendo una mención, y desde hace dos años es dramaturgo en jefe en Biihnender Lendeshauspststadt de Kiel, además de haberse doctorado. Toda esto era para concebir
las mayores esperanzas acerca de la dirección de Las aves,
esperanzas que en mí se vieron defraudadas. La concepción de Kleinschmidt, en mi opinión adolece de
innumerables deficiencias. Por una parte, tratándose de una
sátira política, había dos
|
caminos fundamentales para abordar la obra: bien el
de respetar,
a la letra, la crítica, que el autor hizo de su época; bien el de cambiar el prisma y hacer válidas sus
palabras,
con la misma fábula, para el mundo de hoy. Si el director quería denunciar -como
se deja entrever, por la inclusión que hizo de ritmos musicales modernos- la vanalidad de los jueces -actuales, más que los antiguos- y las charlatanerías políticas
contemporáneas, debió entonces
lanzarse a la realización de ese
propósito con mayor audacia, en vez de
presentarnos un espectáculo, mezcla
de fiesta infantil y comedia ingenua.
Los personajes, tal como los presenta Kleinschmidt, tienen una sola dimensión; los delatores, los ignorantes, los mediocres, los oportunistas, aparecen tan simples en sus rasgos, que apenas podrían impresionar a un niño. Y una sátira
política no puede ser ingenua. La intención de Aristófanes está desvirtuada, en cuanto que de acribillamiento quedó sólo en diversión, en
teatro infantil con
pretensiones.
Por otra parte, técnicamente, la puesta en escena de Kleinschmidt carece de
ritmo, la mímica y las pausas dan lentitud a la comedia;
|