diorama teatral
la
pareja
dispareja
por mara reyes
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Teatro Manolo Fábregas. Autor: Neil Simon. Traducción y adaptación: Raúl Zenteno. Dirección: Manolo Fábregas. Escenografía: Julio Prieto. Reparto: Manolo Fábregas, Mauricio Garcés, Víctor Alcocer, Pedro D'Aguillón, Gonzalo Correa, Héctor Herrera, Lupe Andrade y Judit Velasco.
Manolo Fábregas inicia su temporada 1966 con la presentación de una comedia que promete ser la más taquillera desde que abrió las puertas de su teatro: La parerja dispareja, de Neil Simon. Comedia que basa su comicidad no en el enredo o en el costumbrismo, sino en la confrontación de los caracteres opuestos de dos amigos que en un momento dado de sus vidas tienen que convivir. En este género
de teatro no se trata de definir si es una
comedia “buena” o “ambiciosa”, sino
de comprobar si su representación
resulta entretenida o no, es decir su
eficacia como pasatiempo. Y bajo
este punto de vista, la obra es de las mejores de este
género. Los personajes están hábilmente trazados, con conocimiento por
parte del autor, de lo que es una personalidad
obsesiva, maniática del orden, lalimpieza y el ahorro; tal es el carácter de Félix, personaje que
sirve de base para contraponer a él fundamentalmente, la personalidad
de Óscar, tan contraria a todo proceder metódico.
Abundan en la
comedia los chistes bien aderezados
por el
traductor Raúl Zenteno, quien supo adaptar al ambiente de nuestra
capital, con alusiones a los programas de televisión, radio y en general a las costumbres nuestras. Los diálogos son eficaces y la acción se
desenvuelve con fluidez. Las situaciones, tomadas todas ellas de la vida cotidiana de un matrimonio burgués, pero vividas por
dos amigos, uno divorciado y el otro en trance de divorcio, generan la hilaridad de los espectadores. No
falta
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alguna escena de “ternurismo”, tan
característica de este género teatral, aunque dado en breve dosis, al final de la comedia,
y sólo como sugerencia de una posible reconciliación futura entre Óscar y su ex esposa.
La dirección de Manolo Fábregas es ágil, bien enhebrada
y aunque algunos tópicos son frecuentes en este género,
él sabe sacarles el mejor provecho. Es sabido que para
que una comedia provoque risa de buena estirpe en el
espectador, es necesario que los actores interpreten con toda seriedad sus
respectivos papeles. Esa seriedad es la que
caracteriza a Manolo Fábregas -como director y como actor-. Su mano, en la puesta en escena, se advierte
especialmente en el trabajo realizado por Mauricio Garcés, actor
taquillero, capaz, pero que no siempre juega
limpio con su público, y que en esta obra se muestra
medido, sobrio, evita caer en exageraciones -a las que es
propenso- y se mantiene en un plano de buen actor de comedia.
El personaje que encarna, Félix, recibe de Garcés toda su buena fe, sin la cual, el personaje se desbarrancaría; el actor consigue caminar en la cuerda floja con
toda soltura.
En cuanto a Manolo Fábregas como
actor, el papel de Óscar parece haber sido escrito
para él. Tal
es la identificación conseguida
con su personaje. Completan el reparto, los
jugadores de póquer, interpretados con toda justeza por Víctor Alcocer, Gonzalo Correa, Héctor Herrera y Pedro D'Aguillón, y las
dos cubanas, cuya personificación corrió a cargo de una
actriz mexicana, conocida en nuestros escenarios, Lupe Andrade, desenvuelta y segura de sí misma y de una actriz
cubana, debutante, que hizo su trabajo con toda naturalidad y sin ningún género de artificio: Judit Velasco.
Los decorados, naturalistas, tan
propios de las producciones
de Manolo Fábregas, fueron
realizados con toda
fortuna por Julio Prieto.
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