diorama
teatral
por mara reyes
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Poderoso caballero es don Dinero. Teatro Jesús Urueta. Autora: Margarita Urueta. Dirección: Alexandro Jodorowsky. Escenografía: Joaquin Burgos. Canciones: Lalo Guerrero,
Humberto Huerta y Manuel Medel. Reparto: Manuel Medel, José L. Moreno “Pistache”, Ema Telmo, Juan Gabriel Moreno, Gonzalo Correa y Marina Isolda. Conjunto "Los traviesos del Bravo".
El teatro de Margarita Urueta ha dado “otra vuelta de tuerca”. Ha abandonado por el momento su tendencia vanguardista y se ha remontado al
más antiguo teatro de feria, al
sainete que hoy en día casi nadie cultiva. Ha tomado
el sketch para dignificarlo y lo
ha alargado hasta la medida de
una obra de tres actos, privándolo de
su picardía malsana y aderezándolo
con música y canciones de corte netamente popular.
Alexandro, como para desmentir a quienes consideran que sólo sabe dirigir obras vanguardistas, ha respetado la idea de la autora. Se fue directamente a la fuente del teatro
de feria actual, es
decir, el teatro revisteril,
y de ahí extrajo a sus elementos: actores
acostumbrados al sketch -como Manuel Medel, José L. Moreno “Pistache” y Ema Telmo- y conjuntos de música de carácter popular, como son Los traviesos del Bravo, que cuentan con
un niño que es portento de ritmo.
Como
en todo sainete, no falta en la obra el acento costumbrista y la ridiculización de ciertos tipos de la comunidad, como son los dueños de sanatorios que rigen su conducta
con los pacientes de acuerdo con las
posibilidades pecuniarias de éstos y
las jóvenes interesadas, de las que
habla Quevedo en su Letrilla satírica cuyo estribillo dio título a la presente obra:
Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición;
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y pues las hace bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es Don Dinero.
La escenografía
de Joaquín Burgos, inspirada también en los telones de los teatros de revista, da al teatro, en tanto edificio, nuevas dimensiones, pues aprovecha no sólo el escenario, sino además la pared
delantera de la sala.
He ahí un teatro popular, accesible, hecho para que todos lo entiendan -incluso los críticos- sin
pretensiones y divertido.
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Festival de otoño
Alarmante ha sido el resultado del Festival de
Otoño realizado por el Departamento de Teatro del INBA, al haber sido declarados “desiertos” dos de los premios más reveladores del estado de un movimiento teatral: el de la mejor obra
inédita y el de la mejor dirección. Y digo
alarmante, porque el Festival de Otoño
no fue expresión local de una región
de México, sino que reunió los
esfuerzos de grupos escénicos de toda la República, de los cuales el jurado
“deploró la falta general de
calidad”.
En cuanto a
los premios otorgados: al mejor grupo, a los mejores actores y al mejor escenógrafo, estos correspondieron
a: el grupo TEUS (Teatro
Experimental de la Universidad de
Sonora), de Hermosillo, que presentó La danza que sueña la tortuga,
de Emilio Carballido, “por
el acierto en la elección de
la obra que se adecuaba a sus
necesidades. Y porque logró mantener
un tono coherente en la
representación”.
A
la actriz Amalia Félix, por su actuación en el papel de
Rocío en la obra La danza
que sueña la tortuga y al actor
Alfonso Soto, por su actuación en el
papel de Mimo, en la obra El tuerto de oro de Luis Guillermo Piazza. Premios que fueron otorgados “teniendo en cuenta su acierto
en la interpretación de los papeles, y
porque se ve en ellos la posibilidad de superación”.
El premio al mejor escenógrafo
le correspondió a Guillermo Bravo y se basó “en el aprovechamiento equilibrado del espacio
y del color”.
Elocuentes son
las palabras del jurado que declaró desierto el premio al autor de la mejor obra inédita “porque
ninguna de las que concursaron alcanzó el
mínimo de calidad” y el del mejor director por
“la ignorancia e ineficacia de los
recursos técnicos, y una equivocada interpretación de las obras escogidas”.
No es posible
creer en la falta de talento teatral de todo un país, más bien es de suponerse que se debe a una carencia de preparación y de información. Carencia que debe ser subsanada, si se quiere que el mexicano pueda expresarse dentro de un arte que requiere no solamente buenas ideas, sino una técnica y un oficio cuya aprehensión no puede ser
improvisada.
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