Se alza el telón
Apolonio y Bodoconio, espectáculo infantil
por Malkah Rabell
Basado en una pieza de Emilio Carballido -según anuncian, aunque más bien parece cuento- Apolonio y Bodoconio se presenta en la carpa Titiriglobo desde ya hace varios años. Cuando se observa que para cada niño llegan 5 adultos, o simplemente adultos en grupo, es una buena señal. El espectáculo también interesa a los mayores que no se avergüenzan de ocupar los minúsculos asientos en la parte posterior de la carpa, la parte "azul", especialmente dedicada a los "grandes", que no siempre les resulta muy cómoda.
No obstante que la obrita no tiene argumento, resulta muy divertida con los consejos del padre, Apolonio, el comerciante en fruta, dados a su hijo Bodoconio, quien los toma al pie de la letra y casi arruina el negocio de su progenitor. La pequeña falla de Bodoconio es adaptar lo oído a lo indebido: habla de su padre como si fuera un asno; y para mostrarse hijo obediente que sigue las recomendaciones paternas de "Servir a Ud.", deja que una de las vecinas se lleve la mitad de la casa. Todo ello da lugar a situaciones muy cómicas que a los niños hacen reír a carcajadas y divierten hasta a sus papás.
Mas, a falta de argumento hay acción, movimiento, música y canciones. Los títeres son de tamaño bastante crecido. Se deben a una creación colectiva del Centro de Teatro Infantil de Bellas Artes, y actúan en medio de una escenografía preciosa, llena de colorido y vida, que casi nos hace pensar en ciertos. cuadros naifs de Rousseau. Esta escenografía debida a Guillermo Barclay, cambia constantemente y con gran rápidez, y hasta su realización se debe a otros 2 escenógrafos ya conocidos: Gloria Olivares y Leoncio Nápoles. Lo pone en escena con mucha agilidad una dirección colectiva. Pero ya se sabe que la vida de un teatro de títeres depende
en gran medida de los titiriteros, los hombres que manejan al muñeco. Y aquí todos los protagonistas vivían, se agitaban, bailaban y cantaban. Tanto los seres humanos como los animales y hasta los chabacanos. Todo ello debido a los dedos ágiles, a las manos competentes de Óscar Torres, a quien también se debe la música, de Enrique Pimentel, Mauro Mendoza, Rosana Ruiz, Jesús Carzada, Dora Montiel y Carlos Cantú. Y hasta había entre estos jóvenes titiriteros quienes manejaban a 2 muñecos a la vez, como Rosana Ruiz que con cada mano jugaba ya con Doña Cachaza, ya con Doña Colasa. Los títeres, según me pareció. eran mitad de guante, tal como lo suele usar la tradición mexicana y mitad de hilo, que obligatoriamente tenían que ayudar a los movimientos de títeres de semejante tamaño. Los hilos ya pertenecen al muñeco "marioneta" y son de importación extranjera.
Según reza el programa de mano: "El Titiriglobo -teatrito que se encuentra en el corazón de la Unidad del Bosque, especialmente adaptado para niños- es el resultado de los esfuerzos conjunto del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Fondo Nacional para Actividades Sociales (FONAPAS), y está consagrado de manera exclusiva al teatro mexicano de títeres, con el objeto de rescatar la dignidad del Teatro de Títeres como espectáculo profesional y del titiritero como artista. Su coordinación y funcionamiento depende del Centro de Teatro Infantil de la Dirección del Teatro del Instituto de Bellas Artes. La dirección de los espectáculos del Titiriglobo pertenece a Berta S. de Lizalde".
El espectáculo sólo dura 40 minutos y los niños no se cansan, ni tampoco los adultos. Quienes aún no han llevado a sus hijos menores a esta deliciosa representación de Apolonio y Bodoconio, pueden hacerlo cada sábado y domingo, de 11 y 12 de la mañana, y a las 4 y las 5 de la tarde.