Lo peor del teatro
mexicano fue, sin lugar a dudas, una obra de
Ricardo Rentería: Trampa para cuatro.
Directores
Varios directores
de escena realizaron una labor sorprendente dadas las circunstancias
tan poco estimulantes con que se
verifica en México el acontecimiento
teatral; entre ellos figuran, en
primera línea, Rafael López por su dirección de Después de la caída, Los
secuestrados de Altona y De repente en el verano; Alexandro Jodorowsky, por su montaje de El
gorila, de Kafka; El
diario de un loco, de Gógol; Locuras felices y El
hombre y su máscara; Juan José Gurrola, por Ay
papá, pobre papá, estoy muy triste porque en
el closet te colgó mamá; Juan Ibáñez, por su dirección de Olímpica, además de haber obtenido
para México el Gran Premio Festival
Mundial de Teatro Universitario 1964
en Nancy, Francia, por
Divinas palabras. Un nuevo director se dio a conocer, Ludwik Margules, que puso en escena Los
nombres del poder, de Jerzy Broszkiewicz.
Dentro de las temporadas de los teatros comerciales, Lorenzo de Rodas puso el ejemplo creando una compañía de Teatro Popular
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que montó con gran decoro: El juglarón, de León Felipe y El bosque
petrificado, de Robert Sherwood.
Entre los estudiantes, Anya Herrera, que dirigió Jacobo o la
Sumisión, de
Ionesco, hizo
un buen papel.
Actores
Sobresalieron de entre todos los
actores que tomaron parte en las muchas obras de los teatros profesionales, Augusto Benedico, por Después de
la caída, Extraño Interludio, de O'Neill, y Los
secuestrados de Altona, de Sartre; Carlos Ancira, por El diario de
un loco y El hombre y su
máscara, y
Narciso Busquets por El gorila.
Actrices
Figuraron entre las
mejores de este año, Ofelia Guilmain, por Medea, de Eurípides, y Emma Teresa
Armendáriz, por Después de la caída.
Escenógrafos
Dos nuevos valores
se perfilan: Benjamín Villanueva, por Olímpica; Octavio Ocampo, diseñador del vestuario de El gran teatro del mundo de Calderón de la Barca, que dirige Miguel Sabido en el ex convento de Tepotzotlán.
Por
supuesto, también los consagrados como
Julio Prieto, Antonio López
Mancera y David Antón, tuvieron sus méritos.
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