I
Récord
Olímpico:
Ni
un autor nuevo
Nada halagüeño ha sido el
panorama creativo dentro de la dramaturgia mexicana. Maruxa Vilalta presentó tres obras breves y una de duración
normal, esto es: Soliloquio del tiempo, Un día loco, La última letra (tres monólogos) y Un país feliz. Antonio González Caballero estrenó dos obras: El medio pelo y Una pura y dos con sal. Aparte de estos autores sólo seis más
(salvo alguno que se me escape involuntariamente) vieron representar una obra de
ellos: Ricardo Pozas (Juan Pérez Jolote);
Federico S. Inclán (Una noche con
Casanova); Luis G. Basurto (Y todos
terminaron ladrando); Juan García Ponce (Doce y una trece); Margarita Urueta (El hombre y su máscara); y Héctor Azar (Olímpica). Se representó también Landrú, una opereta escondida de
Alfonso Reyes y algún disparate cómico de Alfonso Anaya.
¿Qué autor nuevo? Sólo
podría hablarse de Ricardo Pozas, sin embargo no puede tomársele como
dramaturgo pues siendo la ciencia su verdadera profesión, es de sospecharse que
su incursión en el teatro sea esporádica. ¿Es posible pensar que no haya un
solo autor nuevo en un México de varios millones de habitantes? ¿No es más
factible pensar que los autores mexicanos encuentran siempre dificultades para
llevar a la escena sus obras y que la mayoría de las veces estas dificultades
son insalvables? Cómo no creer esto si los mismos autores a los que se
considera “consagrados” no logran hacer que los empresarios se interesen en
ponerles sus piezas.
¿Dónde está Un día de ira de Emilio Carballido -y señalo esta obra por ser la primera que viene
a mi meoria- y tantas otras que sería largo enumerar?
La temporada de Oro del
Teatro Mexicano que organizó el INBA terminó cuando precisamente se acabaron
las “reposiciones”. En un año sólo presentó dos obras nuevas: Una noche con Casanova y la antes
mencionada obra de Basurto; como puede verse no hubo en dicha temporada ningún
interés en presentar nuevos autores ¿Quiere decir esto que no hay? No. Sí hay
nuevos autores, lo que ocurre es que nadie se preocupa por darlos a conocer.
¿Cómo pedir que haya en
México un movimiento teatral en auge si el autor -nuevo o no- se encuentra no
sólo con que no puede escribir para que el teatro, sino que ni siquiera
consigue que sus obras vean la luz? Un movimiento teatral no se nutre solamente
de obras extranjeras, éstas deben completa [sic],
pero el cimiento debe ser ante todo la producción nacional que es la que a fin
de cuentas da fisonomía a un movimiento teatral. La Temporada de Oro fue un
paso, pero todavía faltan muchos más.
Si analizamos qué
cualidades debe tener un autor mexicano para que sus obras sean representadas
nos encontramos ante el hecho real y denigrante de que debe ser: talentoso,
trabajador y muy rico, o en su defecto “político”. ¿Por qué? Por la razón
simple y llana de que en México no hay un organismo que se dedique a fomentar
el teatro mexicano y al nuevo autor, aunque existe un Instituto Nacional de
Bellas Artes. Un festival anual, como el que organiza el INBA no es suficiente
para solucionar el problema ya que de ese festival se premia sólo una obra en UN AÑO. ¿Qué van entonces a
hacer todos los otros que hayan escrito obras de teatro en ese año? ¿Qué medios tiene un autor para hacer representar sus obras? O la
amistad con las altas autoridades o bien… tener dinero para pagar él mismo la
escenificación de ellas y esto representa muchos miles de pesos,
irrecuperables, debido, primero: al costo elevadísimo de cualquier producción y
al bajo precio de las localidades y segundo: a que un autor sin “nombre” no
puede llenar un teatro ya quen en nuestro medio cuenta más “el nombre” que “el
talento” y cómo se va a hacer “el nombre” si no se da oportunidad de
representar sus obras a los nuevos autores. Es un círculo vicioso que la nueva
administración debe tratar de romper.
Y no se hable ya de que un
autor mexicano haga representar sus obras en el extranjero, para ello es
preciso pertenecer a las altas esferas políticas, de lo contrario nadie se
empeña en hacer una eficiente difusión fuera de nuestro país -sea por medio de
ediciones, sea por otros medios- de los autores dramáticos mexicanos. El nuevo
|