de la comedia revive una época de suyo pintoresca: la del charlestón, las niñas flappers y los
vestidos ancestros de los chemise. Desde luego la autora no trata de hacer
historia, como ella misma lo confiesa: “Me tomé
algunas licencias para hacer de la comedia
más que una obra histórica, una crónica
viva, una serie de estampas de esta ciudad,
dándoles el brillo y el encanto de
las cosas no como fueron, sino como nosotros las recordamos”.
Es importante
destacar el hecho de que en Chile luchar por un teatro de raigambre nacional
significa una renovación, si no en la forma
estética sí en la temática. Todos los países que han padecido cualquier
clase de dominio -económico, cultural, político-
han debido pasar en alguna época de su
historia por esta lucha en favor de un arte nacional. Y Chile está viviendo precisamente ese momento crucial necesario y básico que poco a
poco va dando origen a un arte de
proyección universal. La pérgola de las
flores es una comedia chilena por los cuatro costados. Lo es por la anécdota, lo es
por las costumbres que en ella se pintan,
por el lenguaje que abunda en giros locales -y que lamentablemente hacen
incomprensible en muchas ocasiones el
diálogo- y lo es por la música, que es un semillero de melodías que se fijan fácilmente en la memoria.
Parte muy importante juega la música de Francisco Flores del
Campo, tanto que puede decirse que es una comedia
más cercana a la zarzuela que al
teatro. De ahí se desprende que el
director de escena, Eugenio Guzmán, si bien tuvo la chispa necesaria para dar movimiento ágil y fresco a la acción, no tuvo el
cuidado al escoger su elenco, de dotar al
espectáculo de algunas buenas voces. Todos los participantes en la
representación son más bien
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actores que
cantantes, lo que estaría justificado si lo más significativo en la comedia fuera el texto y no la música; pero siendo lo contrario, había más
necesidad de buenos cantantes que de buenos actores. Cuando menos podría haber
escogido el director un elenco que equilibrara las deficiencias de los actores en el
canto y las de los cantantes en la
actuación -ya que es difícil encontrar cantantes que sean espléndidos actores y
actores que sean espléndidos cantantes-. El hecho es que en los momentos
en que cantan todos a coro, el resultado es
positivo, pero en aquellos otros en que se necesita que cante alguno de los actores en forma individual, éstos no resisten la prueba y el resultado es deficiente.
Uno de los aciertos mayores de la
comedia es el vestuario
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