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Luis Fernández Ardavín disfrutó en su tiempo de sólido prestigio que arrancó del estreno, precisamente en México, de La dama del armiño, estrenada por María Guerrero en el Teatro Arbeu. Yo tuve la satisfacción de firmar, con otros escritores mexicanos de aquella época, un cable de felicitación al autor por el éxito de esta obra. Fernández Ardavín se hizo autor de la casa Díaz de Mendoza-Guerrero y escribió para la ilustre actriz obras a la medida, que en seguida estrenaba en México -último éxito de Madrid- nuestra ilustre actriz Virginia Fábregas. Una de estas fue Doña Diabla, sexta en la producción de Fernández Ardavín, que se tuvo por muy audaz en aquella época. No lo fue tanto y aún se le reprochó al autor hablar de memoria de los "paraísos artificiales" que por su educación y costumbres madrileñas no podía conocer. |
gran dignidad; nuestra Virginia le dió una prestancia y un doble fondo que le permitieron hacer de este ya envejecido dramón de Fernández Ardavín una de sus obras de repertorio. Recuerdo que con motivo de su estreno tuvo un mediano éxito su nuera Fanny Schiller. Ahora se ha repuesto para rendirle un homenaje a doña Virginia con motivo de celebrar los primeros noventa y cinco años de su nacimiento. Pudo haberse elegido otra obra de su repertorio más sólida y trascendental. Pero en gustos se rompen géneros, y es lástima, porque Doña Diabla, pertenece a un género añejo, pasado, concluido y que en justicia merece ser guardado. |