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Un soltero en suspenso, de Chorot y Varela, en la sala Cinco de Diciembre

Armando de Maria y Campos

    El cronista confía en que la crisis por la que pasa el teatro en México de unos años a los meses que corren, no será conocida como la época de Brillas, Pulido, Valdés u Ortín el pequeño. Esta crisis pasará y las aguas del buen teatro, o por lo menos el arte de representar en forma responsable, volverán a su cauce. Hace unos días el compositor Tata Nacho se quejaba de la crisis que también padece la canción mexicana, y se preguntaba: ¿es culpa de los compositores que acostumbraron al público a un estilo de canción o es el público el que pide a los compositores un estilo en particular? Fenómeno parecido ocurre con el teatro cómico, que desbarra en la farsa, en la pantomima y aun en la pachanga. El público gusta de ese teatro, pues acude a verlo y lo celebra. Ergo los empresarios tienen que darle al público el teatro que si no le satisface plenamente, le divierte. Igual fenómeno ocurre con los actores. ¿Gusta al público "el Loco" Valdés? Démosle al público piezas en las que "el Loco" Valdés pueda sentirse como pez en el agua de la improvisación renovada. La última pieza de este género es la titulada Un soltero en suspenso, que firman Chorot

y Varela. Podría decirse que se trata de una obra sin pies ni cabeza, pero la definición que más le conviene es la de rompecabezas teatral. Todos los actores, de Manuel Valdés a Leopoldo Ortín, pasando por Elena Contla, "morcillean" a su gusto, no sólo en el hablar, sino en el actuar, porque también hay "morcillas" en la actuación. Lo sorprendente es la capacidad de improvisación que poseen, y usan al correr la comedia. Para cada noche tienen varias docenas de chistes o juegos de palabras que hacen distinta la comedia que representaron ayer y representarán mañana.
    Algo de esto sucedió, hace muchos años, con la en su tiempo llamada Comedia dell' arte, con la diferencia de que aquélla mantuvo durante largo tiempo sus personajes característicos. La Comedia dell´Arte pasó como pasan en el mundo las naves, las nubes y las sombras. El cronista confía en que también pasará el teatro que hacen Manuel Valdés, Emilio Brillas, Oscar Pulido o Polito Ortín.
    Volviendo a la obra de Chorot y Varela, sería injusto no mencionar la correcta y formal actuación de Teresa Grobois.