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Un aire suave de fino humor en el teatro del Músico

Armando de Maria y Campos

    Al cronista le gusta el buen teatro. También le gusta ver en la escena a buenos actores, responsables de su oficio, cautivos en la frágil cárcel de tres paredes de un hermoso escenario. El cronista quiere decir escenografía. Esto parece tonto decirlo. Pero el cronista lo dice porque con abrumadora frecuencia se ve en la necesidad de ver mal teatro, actores sin responsabilidad, escenografías para salir del paso.
    No es grata la profesión de ver teatro y comentarlo sin hacer daño a nadie. El cronista no se refiere únicamente a autores, adaptadores que son especie de criminales que asesinan a los autores por la espalda; a actores o directores que no saben estar por encima de la obra y de los intérpretes, sino también al público. Al público se le hiere cuando el cronista afirma que una obra es mediocre, que una interpretación es mala y, no obstante este aviso, el público va al teatro y le da la espalda al cronista. Es una forma que tiene el público de devolver daño por daño. -Tú dices que esto no vale, parece decir, pero yo no te hago caso...
    El cronista ha vuelto a ver y a disfrutar una de las más finas obras del teatro español contemporáneo. Esta es una comedia en tres

actos de Miguel Mihura y Álvaro de Laiglesia, titulada El caso de la mujer asesinadita. La conoció hace tres años y ahora que la ha vuelto a ver la encuentra como a esas mujeres sobre las que parece que no ha pasado la vida; fresca, juvenil y muy fina. La finura en el teatro es algo que no es fácil de definir, sobre todo en el género humorístico. Ser un humorista fino es difícil. Pero más difícil es que los actores, y también los hay muy finos de temperamento, lo comprendan e interpreten. Este es el caso, caso raro, como el de la mujer asesinadita, una de las comedias de más fino humor, hay que repetirlo, del nuevo teatro cómico español. Su humor se mantiene fresco como una flor recién cortada. Y agrada a la sensibilidad del cronista verla representar por actores que gozan haciendo discreto y a la vez gallardo alarde del matiz. El matiz es muy difícil de lograr en el teatro. Enrique Rambal es maestro de administrar el matiz como director y como actor. También posee el secreto del matiz Lucy Gallardo.
    Al cronista le agrada el buen teatro. Y buen teatro del más fino humor español es el de Mihura y Alvaro de Laiglesia, que hacen, con el mejor buen gusto teatral, Lucy Gallardo y Enrique Rambal.