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Su fecundidad portentosa, su ingenio fértil y su inagotable veta de humor, permiten a Alfonso Paso sacar de la nada, es decir, de lo que hemos apuntado antes, que para muchos es nada y para otros es todo, una comedia entretenida y original cada vez que le viene en gana. La titulada Sí, quiero, en dos actos, que lamentablemente adaptada, con el simple cambio de algunos nombres de lugares al Distrito Federal, es nueva maestra de su ingenio y originalidad. Con una sola frase, “Sí, quiero”, que es la que pronuncia la novia ante el altar para ligar su vida a la del hombre que quiere o cree querer. Paso compone una comedia original, haciéndole ver a la novia, con la ayuda de un personaje que puede ser la famosa esfera mágica de cristal en que las adivinadoras presumen ver el porvenir, lo que será su vida al lado del hombre del que no se podrá separar, por fenómenos sicológicos y hábitos de la vida común y corriente, según la tradición cristiana. |
parejas que se casan sin abundancia de recursos, aman, viven, sufren y terminan la vida juntos. El espectador se reconoce en la pareja en algún momento de su existencia y este es el acierto teatral de Paso. Intervienen en la comedia muchos personajes... que no se ven, pero los que actúan tienen oportunidad de mostrarse lo actores que son.
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