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El Wurlitzer, por el Teatro de Chile, en el de Los Insurgentes

Armando de Maria y Campos

    El Instituto Nacional de Bellas Artes -equipo de administración del ex presidente López Mateos- presenta en el Teatro de los Insurgentes, de la ciudad de México, a la compañía de Teatro Profesional de la Universidad Católica de Chile, que llegó a la República a fines de noviembre del año próximo pasado, en misión cultural del gobierno de Chile patrocinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de aquel país. Se presenta este conjunto con el nombre genérico de El Teatro de Chile, y depende del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad Católica Chilena. Tiene en chile su sala propia, el teatro Camilo Enrique, donde diariamente hace sus presentaciones, y lleva estrenadas 73 obras del repertorio mundial y chileno. En México presentó en el teatro del Palacio de las Bellas Artes una zarzuela inspirada en modelo español, La pérgola de las flores, y, ahora, una comedia dramática en dos actos de Juan Guzmán Améstica titulada El Wurlitzer, marca de la sinfonola más famosa en tierras chilenas.

    Se trata de una comedia costumbrista en la que se plantea el problema de padres con mentalidad atrasada y de jóvenes con inclinaciones a una vida más ambiciosa, licenciosa. Por lo visto, en todas partes existe el fenómeno de los "rebeldes sin causa", o a causa de una educación mal orientada. El autor Améstica plantea el problema, pero no logra resolverlo. Los padres siguen viviendo a la antigua, con su moral vertical, y los hijos -el hijo en este caso- prefieren las costumbres licenciosas, el contrabando, las drogas y el amor libre... El joven autor chileno nació en 1931 y apunta como un buen constructor de comedias, por que sin bien plantea el problema durante el primer acto con habilidad y con agilidad, durante el segundo, no obstante la fluidez de su diálogo, lo deja en su punto de partida.
   La interpretación revela el oficio que han logrado adquirir los jóvenes actores chilenos, destacando por su talento y vigor dramático el joven Sergio González, alumno, todavía, de la Escuela de Arte Dramático.