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No sé hasta qué punto debe creerse a Arthur Miller cuando afirma que su pieza melodramática Después de la caída no tiene nada que ver con su matrimonio con la estrella cinematográfica Marilyn Monroe, pero son tantas las coincidencias que el espectador no puede dejar de pensar en la tormentosa y desventurada vida de aquella fugaz estrella del ecrán y su matrimonio y divorcio, su muerte finalmente cerca y lejos de Arthur Miller. Es verdad que en la obra de todo autor hay algo de biografía. En ésta parece haber mucho de él y de ella. Si es así, prefiero el error de Grabielle D'Annunzio contando sus amores con Eleonora Duce en vida de ella, que en verdad fue una "caída" del gran poeta italiano y "después de la caída" perdió el respeto y la consideración de sus lectores, que no ganó, y eso por otros motivos, hasta su aventura de Fiume. De autor a autor, me inclino por el italiano que no emporcó, ni hundió en el cieno a la mujer que lo amó, a esta serie de coincidencias que estrujan el corazón y cubren de tristeza el recuerdo de la frustrada actriz de la frivolidad. |
obra Miller otros personajes que forman una rara colección de tipos y “tipas”, consecuencia también de ese mundo de tinieblas y laberintos en el que todos buscan una verdad en sí mismos y encuentran la duda o el silencio por respuesta. En todo se ve la mano del gran constructor de melodramas, pero el amargor que en la boca deja su pieza nubla la vista y oscurece el juicio. La obra de Miller es una obra triste, desgarradora, y yo creo que inútil. Se hablará de un Miller de "antes de la caída" y después de la caída de Quentín y de Maggie. El crítico se queda con el Miller de La muerte de un agente viajero, de Panorama desde el puente, de Prueba de fuego. |