Fruto inmaduro es la pieza de Ricardo Rentería L., que el director Oscar Ledesma presentó la noche del jueves en el teatro Jesús Urueta de las calles de Puebla y Salamanca.
No está maduro, como autor, el joven Rentería, nacido en Guadalajara, Jalisco, el año de 1945, y que dedica -suponemos- que la mayor parte de su tiempo a cumplir estudios superiores en la Escuela Nacional de Medicina. Sin madurar como autor Rentería e inmadura su primera producción teatral, el total no puede llegar más allá de simple promesa. No nos atreveríamos a asegurar si Rentería tiene aptitudes como autor de teatro. Su primera producción: Trampa para cuatro, revela juvenil impaciencia. No falta en la incipiente producción este o aquel efecto teatral. En realidad, la producción de Rentería, comedia, drama o proyecto de telenovela, no resiste un análisis serio. Esperemos, esperemos.
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El joven autor tuvo la fortuna que pocas veces se alcanza en el teatro al lograr un conjunto de actores notabilísimos que hicieron tolerable la velada. Sin ellos, el espectáculo hubiera caído al "foso" teatral en las primeras escenas. Pero Magda Guzmán es una actriz eminente, temperamental y responsable. Son ella, cualquier aficionado a escribir teatro puede lograr la atención del público.
Así ocurrió con Rentería. Al lado de Magda Guzmán actúan con probada capacidad y reconodido talento Pilar Sen, Felipe Santander y Enrique Aguilar, los tres son auténticos profesionales del teatro y logran comunicarles humanidad a personajes que carecen de ser. Todo esto hay que decirse con claridad, para evitar confusiones o desorientaciones. La verdad es una, y con la verdad se puede caminar seguro de sí mismo y llegar lejos. La mentira piadosa no conduce a ninguna parte. Interpretación excelente, pieza inmadura. Dirección discreta y escenografía de Guillero Segoviano, elemental y de buen gusto.
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