Franz Kafka es uno de los autores que reclaman los escritores de la antinovela nueva, de un lado, y de otro lado, el teatro de vanguardia. Precisamente porque su obra es el espejo fragmentado en mil pedazos, el drama de la desintegración y el deseo de enraizamiento del espíritu humano, sus críticos y luego sus adaptaciones teatrales y fieles amigos han buscado iluminar o poner de relieve lo que el propio Kafka llamaba sulfuro de sentimiento, como fuerte motivación de su doloroso juego de soledad. Si la soledad puede transformar a un hombre en animal, como en La metamorfosis, mucho más poderosa debe ser la soledad del animal para desear la condición humana, de la que luego se horroriza, como en este relato que originalmente se llama Informe a una Academia y que Alejandro Jodorowsky tituló El gorila en la versión dramática que presenta estos días en el teatro Jesús Urueta.
Se trata, sin duda, de un monólogo excelente. Alejandro Jodorowsky y Carlos Ancira, con Narciso Busquets, han constituido la más singular y nobel empresa teatral; pretenden rescatar al teatro de su deformación profesional, devolverle su dignidad, su categoría, y ensayar nuevas formas y posibilidades; hacer, en suma, un auténtico teatro experimental. El gorila viene a ser la segunda obra que montan en el teatro
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Jesús Urueta. como es un monólogo es un acto, lo hacen alternar con la obra que anteriormente estreanron, El diario de un loco, otro monólogo adaptado por Roger Coggio de un cuento de Nikolai Gogol, también en un acto; éste aparece interpretado por Carlos Ancira y aquél, o sea El gorila, por Narciso Busquets.
Las dos obras, particularmente El gorila, tienen gran eficacia dramática. Merecen el aplauso general, y todos los estímulos del sector culto del público de México. Quizá desoriente o ponga en sobresalto al espectador medio de ¡Vístase...señora! o de Cómo casarse en siete días; pero a todos satisfará esa leal competencia de virtuosismo escénico que entablan Ancira y Busquets, como actores.
El gorila da a Busquets la oportunidad de actuar y hacer pantomima, bajo la dirección del propio Alejandro. Como obra dramática, monólogo limpio y fiel, quizá resulte de mejor factura El gorila que El diario de un loco; y dispone, por consiguiente, de mayores recursos Busquets que Ancira para establecer, desde un principio, su personaje y su conflicto en escena, no sólo por su caracterización exterior sino por su constante transfiguración, su tránsito de los movimientos pantomícos simples y exactos, a la actuación hablada, dramática.
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