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También hay teatro barato. Siempre lo ha disfrutado el público que gusta de los espectáculos de calidad intermedia, sin altura intelectual para no darle quehacer al pensamiento, ni tan tirados al suelo que pueda uno tropezarse con ellos como piltrafa literaria. El lector sabe lo que es barato, porque nadie es ajeno a aprovechar si le gustan o convienen las baratas. |
justicia hacer constar que son excelentes en sugénero algunos de sus intérpretes. Brillas y Ortín, que no se toman la molestia de maquillarse para salir a representar, y Lechuga, son ases en su género. En esta ocasión los acompaña Mapy Cortés, durante mucho tiempo aplaudida vedette y, posteriormente, actriz de cine y televisión, que retorna a la escena después de largo receso. Se le nota que ha estado ausente en el difícil juego que es el teatro, pero su gracia personal la pone de inmediato a flote. Permanece en escena durante todo el tiempo que dura la acción de esta comedia, estirada con chicle de ingenio y fantasía, y no deja que el interés por su actuación se apegue. ¡Bienvenida Mapy Cortés en su retorno a la siempre acogedora escena teatral!
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