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El diario de Ana Frank, en el auditorio del PRI

Armando de Maria y Campos

    He vuelto a ver una representación de El diario de Ana Frank, por el grupo de teatro del Instituto Cultural Israelí, puesta en escena en el flamante y elegante auditorio del Partido Revolucionario Institucional
    El diario de Ana Frank es ya una pieza clásica de teatro judío y una perenne acusación contra los nazis y quienes permitieron la creación del nazismo.
Se dice en Israel:
    -Ustedes tienen a Françoise Sagan, los norteamericanos a James Dean, pero nosotros tenemos a Ana Frank...
    Ana Frank, por supuesto, no existe ya, pero su espíritu perdura para mantener despierta la conciencia del mundo. Su extraordinario diario ha sido leído en casi todos los idiomas. La pieza de teatro que de él se sacó a conmovido a los públicos de todos los países cultos. Desgraciadamente, no se puede encerrar en las tres paredes tradicionales del teatro cuanto ocurrió a los habitantes de aquel "anexo secreto", de una casa de Amsterdam, en Holanda. La narración que hace el diario de Ana Frank es simplemente una historia de

convivencia humana, un relato conmovedor de cómo madura una niña sensible, que comienza a escribirlo a los trece años y sólo tiene quince cuando lo termina. La narración principia en el verano de 1942. El diario termina con una anotación del primero de agosto de 1944.
    La pieza de teatro no refleja ni remotamente lo que contiene el diario. Me refiero a la pieza de Goodrich y Hackert. Esta pieza ha sufrido modificaciones, adaptaciones y cortes que la convierten en un patético melodrama y la despojan del dolor humano que contiene, destruyendo su lección imperecedera. No se excluye de esta apreciación a la adaptación que vimos a los jóvenes del Instituto Mexicano Israelí. Los salva su afición a representar y naturalmente su buena intención. Fueron dirigidos por Iván García, mexicano, y en la representación, salvo dos jóvenes actores de origen judío, el resto es mexicano. Todos lograron interesar al público mexicano e israelí que presidieron el embajador de Israel y el presidente del PRI..
    Antes de la presentación, el actor y director Daniel Guigui recitó con vehemencia el poema Éxodo, de Jaime Torres Bodet.