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El teatro es una historia que se cuenta, con procedimientos teatrales. Contar en el teatro una novela -la novela también es historia- obliga a usar procedimientos teatrales para reducir a los límites de un escenario el más amplio o múltiple de la narración novelística. Ignacio Retes autor, director e incluso actor, lo que significa que conoce todos los resortes íntimos de la construcción teatral, resolvió hacer de la novela de Ricardo Pozas, antropólogo de profesión, Juan Pérez Jolote, una adaptación teatral. Para ello empleó el recurso del monólogo a cargo del protagonista que relata el proceso de su vida, y se reproduce a la vista del público; empleó el cinematógrafo con vistas fijas, de las que usaron a principios de siglo y, como es natural, aprovechó todos los recursos técnicos y de iluminación con que cuentan el teatro Hidalgo, moderno coliseo del IMSS. |
presenta estas escenas como anécdotas convencionales. Forman la primera parte de su adaptación. En la segunda, Cuando Juan Pérez Jolote vuelve a su país chamula, el espectador se entera de la vida desventurada de aquellos núcleos humanos que viven entre la magia y la pobreza, la desilusión, la humildad y la esperanza, con un poco de amor y mucho, mucho aguardiente que acaba poco a poco con la raza. Es un excelente espectáculo, hondamente mexicano, y novedad para el público de este gran metrópoli. La adaptación de Retes de la novela de Pozas está presentada con propiedad, por cuanto al vestuario indígena adquirido en la zona chamula y su música grabada en la propia región.
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