diorama teatral
“un país feliz”
y
otras obras
por mara reyes
|
El presidente
mañoso
Teatro Milán. Autor, Alfonso Anaya Barredo. Dirección, Julián Duprez. Escenografía, David Antón. Reparto: Carlos Riquelme, Sergio Klainer,
María del Carmen Vela, Mónica Serna, Mario Alberto Rodríguez, etc.
Como colofón del año que acaba de
concluir, la Unión Nacional de Autores estrenó la obra El presidente mañoso,
firmada por Alfonso Anaya, buen coleccionador
de chistes. ¿Se dará cuenta dicha
institución de lo que significa la
palabra: Nacional, que lleva en su razón social?
La
Unión Nacional de Autores
debería pugnar por un movimiento teatral
progresista, debería impulsar a los nuevos
autores de valía y difundir las obras de
mayor mérito de los dramaturgos consagrados, debería en una palabra ser
guía de nuestro teatro y no mal ejemplo. Llevar a escena comedias como la que ahora presenta
y va en demérito de su nombre. ¡Cómo
puede esperarse que las empresas de
iniciativa privada monten obras
mexicanas si el teatro que presenta como muestra la Unión Nacional de Autores (y que representa a todos
los autores del país) en lugar de ser paradigma
de calidad, lo es de la vulgaridad!
No
es intransigencia ante una obra que tiene por objetivo provocar la risa de los espectadores... no, el ingenio es digno de
admiración y respeto, pero hay que saber provocar
la risa con inteligencia y con elegancia. Un acierto en la obra: la actuación de Sergio Klainer,
que merecía que su bien trabajado papel hubiera tenido mejor marco.
Un país feliz
Teatro Granero. Autora, Maruxa Vilalta. Dirección, Xavier Rojas.
Escenografía: Arquitecto Jorge Contreras. Reparto: Antonio Corona, Elda Peralta, Enrique Rocha, Ángel Merino, Farnesio de Bernal, Gloria García y Jaime Cortés.
El primer estreno de
obra mexicana durante el año de 1964
fue el de la obra, de Maruxa Vilalta: Un país feliz, en la que la autora se propuso exponer un problema social: la miseria
y terror de un pueblo que vive bajo el sojuzgamiento de una dictadura. El tema es de actualidad y la
presentación de los hechos valiente y sincera.
Lo
importante, cuando se
|
trata de un trabajo serio, es buscar los posibles errores, para que de esta manera en sus obras
subsecuentes, éstos no se repitan. Una obra es difícil que llegue a la perfección, es por ello que muchas veces el elogio debe medirse y una forma de elogiar es también el señalar
las imperfecciones, que siendo leves y escasas podrán fácilmente enumerarse y
corregirse.
Quizá Un
país feliz habría
conseguido mayor intensidad si hubiera estado
mejor precisado el papel que en ella juega el turista. ¿Ofrecer ayuda del extranjero al país subdesarrollado en el que ocurre la acción? Bien sabido es que los pueblos deben resolver sus
propios problemas, tal como los hombres su propia vida; dar ayuda no significa
de ninguna manera resolver la
situación. ¿Dar simplemente pretexto a los otros personajes para expresar sus ideas?
¿Establecer el contraste entre la riqueza y la
pobreza? ¿Provocar la rivalidad con el novio?
El papel del turista es ambiguo y no
alcanza ningún objetivo. ¿No habría sido mejor que el drama se suscitara y
resolviera sólo entre la familia que lo vive y aquéllos que están vinculados
a él, sin intervención de personajes ajenos que únicamente entorpecen la acción? Indudablemente la obra
habría tenido entonces un diálogo más pujante,
ya que cuando sobra un personaje éste se debilita.
Buen recurso en cambio fue el de
hacer que el eje de la pieza y resorte de la acción,
-símbolo de la rebeldía
en contra del dominio absoluto de un tirano-
sea un personaje que no llega nunca
a aparecer en escena, su influjo es, por su intangibilidad, más poderoso.
La dirección que
realizó Xavier Rojas, no es de las más
afortunadas de él. Quiso resaltar lo poético
haciendo que los actores se desplazaran con movimientos “ágiles”,
siempre en ritmo de ballet, forma que se contrapone totalmente con el
tratamiento realista con que está escrito el texto. No son los párrafos poéticos de la autora lo que había que
enfatizar, al contrario, éstos deberían haber sido expresados en la forma más
discreta y natural posible, no eran ellos el elemento a destacar.
Los
actores realizaron su trabajo
en forma dispareja. Por una parte Antonio Corona dando marcada intención a cada palabra,
Gloria
|
García, buscando un naturalismo demasiado fingido para ser creído;
Elda Peralta, haciendo un papel que no se aviene a su tipo, no pudo llegar a ser convincente. Enrique Rocha siempre en
plan de bailarín, Ángel Merino sin el apoyo de un “carácter” que le respaldara sus acciones, Jaime Cortez,
en una caracterización demasiado parecida a
otras que le hemos visto y por último
el único que encontró solución a todos sus problemas, Farnesio de Bernal que se lució, casi por encima de todo y de todos con un papel
totalmente incidental.
Mary Mary
Teatro Insurgentes. Autor, Jean Kerr. Traducción, José Luis Ibáñez. Dirección, Enrique Rambal. Supervisión escenográfica, David Antón. Reparto: Enrique Rambal,
Marga López, Adriana Roel, Miguel
Suárez y Raúl Astor.
Aunque Mary Mary fue
recibida en Francia por algunos
críticos con cierta displicencia, como una de tantas comedias de boulevard, la obra tal como ha sido
puesta en escena por Rambal tiene el atractivo que le da su dirección.
De sobra conocido es que Rambal es capaz de
hacer filigranas de mise en scène al grado de hacer que un texto aburrido resulte ameno.
El
primero y segundo actos van en ascenso, hasta el momento climático de la comedia, pero el tercer acto decae
totalmente, debido a su diálogo plagado de redundancias y a la enorme cantidad de acción
inútil. Este último acto podría suprimirse casi íntegramente hasta
dejarlo esquelético, como un epílogo y nada más. Esas despedidas reiteradas no
tienen objeto y en lugar de conseguir crear suspense sólo logran desinteresar totalmente al espectador.
El final de la comedia se conoce desde que termina el segundo acto... por supuesto, de esta falla no tiene la
culpa ni Rambal ni ninguno de los actores, quienes por otra parte, realizan un trabajo excelente. Ellos son: el propio Rambal,
Marga López, Adriana Roel y Miguel Suárez... del actor Raúl Astor, poco
puede decirse, no es de los que llaman
la atención, aunque se le haya presentado con gran “bombo y platillos”.
|