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Los alemanes del Teatro de Cámara de Alemania que nos visitaron y realizaron breve temporada en el Palacio de las Bellas Artes, nos aseguran que Christian Dietrich Grabbe, nacido en 1801 y muerto en 1837, es el verdadero creador del teatro absurdo del que ahora es pontifice Ionesco. Así debe ser porque es difícil comprobarlo si quien lo ve y lo escucha no sabe una papa de alemán, y todos entendemos que el teatro absurdo no es únicamente juego de situaciones, sino más bien acrobacia, malabarismo escénico, pirotencia de ideas, de frases y hasta situaciones verbales. |
En el mejor de mi estado de ánimo siempre optimista, me propuse adivinar lo absurdo del teatro de Dietrich Grabbe, pero, es decir verdad, no logré darme cuenta de la broma, la sátira, la ironía o el significado profundo de lo que ocurría en escena con el diablo sin abandonarla. El público alemán río con alegria muchos pasajes de esta farsa, que por lo elemental de su estructura no requiere una dirección complicada. Esta es más bien, anticuada. Su responsable resulta Heinrich Koch. La escenografía es tan elemental como convencional. En resumen, por lo que a la obra se refiere, fue para el cronista una experiencia más y no muy entretenida.
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