|
El escenario que Lope de Vega eligió para situar la acción de su comedia famosa El perro el hortelano, fue Nápoles. Es obvio que todo lo que ocurre en ella tiene escencias napolitanas. Sus personajes, nobles y plebeyos, son napolitanos, las pasiones que estos atan y desatan, son napolitanas; su gracioso, aunque con todas las características de este tipo del teatro español, un pícaro napolitano. Lógico es presentarla y representarla tal y como pudo haber ocurrido en el siglo de Lope o antes, en Nápoles.
|
sorpresas para los ojos y también para los oídos, porque las ilustraciones musicales de Luis de Pablo, aire antiguo y moderno a la vez, bañan de armonía el espíritu. Los actores españoles María Dolores Pradera -premio Nacional de Teatro en España-, como Diana; Mayrata O'Wisiedo como Marcela, Gonzalo Cañas como Teodoro Alemán como Tristán son gallarda muestra de la excelencia actoral española y contemporánea. María Dolores tiene dicción clara y dulce y temperamento transparente y exquisito. Fue fiel a las varias facetas del personaje. Marcela O'Wisiedo se mostro como viva encarnación de los celos y el despecho, y, naturalmente, del amor. Magnífico galán se nos reveló Gonzalo Cañas en el Teodoro. Su voz, su temperamento, su arrogancia física lo tendrán -lo tienen- situando en uno de los mejores escalones del teatro español. Muestra más cálida admiración y reconocimiento a Anastasio Alemán por su graciosísimo Tristán, de humor tan ligero como espontáneo, se se lleva en la sangre. Secundan a los actores españoles con dignidad nuestros compatriotas Eduardo Borja, Carlos F. Renau, Irma Lozano, Raúl Boxer, Guillermo Aguilar, Justo Solís. La representación se enriquece con originales efectos de luminotecnia. Hábiles peones de brega de González Robles son Vicente Amadeo, Juan Ignacio Macua y Juan González Chamorro.
|