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Voces de gesta, de Valle Inclán, en el Orientación

Armando de Maria y Campos

    Cumplía 14 años la generación española del 98 cuando Ramón del Valle Inclán publicó su pieza de teatro Voces de gesta. Valle Inclán, que perteneciía a dicha generación, era un poeta de lo que entonces se llamó modernismo. Como español, era personalismo, original y rubeniano. De todas maneras el teatro fue personalismo. Ya había publicado, aparte de novelas y relatos, El marqués de Bradomín y El yermo de las almas, teatro y en 1912 dió a la imprenta Voces de gesta, tragedia pastoril que situo en Castilla, durante la oposición el rey Carlino y sus pastores a los moros paganos que destruian los campos, robaban, asesinaban y hacían redada de doncellas.
    Con Voces de gesta abrió Valle Inclán caminos insospechados en la poesía española. Originalidad, fuerte y honda originalidad; y una fantasia extraordinaria en la que mezclaba lo simbólico con lo real en toda su crudeza; injertaba en el idioma de castilla modismos populares con el afán de crear una lengua en la que hubiera escencias de toda España. Voces de gesta fue estrenada en España por María Guerrero con escaso éxito comercial porque era mucho poeta Valle Inclán para imponerse en la escena española y sus colonias teatrales de Hispanoamérica con piezas de tan extraña, tan novedosa concepción. Ahora es incunable en el

más puro sentido del vocablo cuna, porque en ésta dieron las primeras rimas los grandes poetas españoles que vendrían después, hasta 1936.
    Voces de gesta ha sido llevada a escena por un grupo de entusiastas y talentosos actores mexicanos como un mensaje de auténtica poesía. En el teatro Orientación de la Unidad artística del Bosque de Chapultepec. Ahora se esta representando con dignidad escénica, escenográfica y técnica bajo la dirección de Xavier Rojas. Merece la atención del público este bello espectáculo en el que actúan con gran categoria artística Elda Peralta, que incorpora a su temperamento la protagonista femenina y la entrega al público colmada del delirismo dramático. A su altura esta Carlos Bribiesca, que alcanza en ocasiones cimas eminentes. Secundan a esta pareja Manuel Zozaya, Ángel Merino -en el rey moro-; Antonio Alcalá, Sergio Marqués, Carlos Bracho, Mónica Miguel, de interesante temperamento dramático; Gloria García, Edmundo Saracho y Carlos Sobrevals. La escenografía de Armando Gómez Alba es elemental pero muy propia y correcta dentro de la época el vestuario de Manuel de las Casas. La dirección de Xavier Rojas se mueve con fluido ritmo lírico y dramático a la vez. El conjunto del espectáculo es excelente y honra a las generaciones teatrales inquietas en México.