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Nada de lo típico ni de lo tópico que tuvieron las antiguas carpas mexicanas le falta a la que ha construido el Instituto Nacional de Bellas Artes para que albergue un teatro popular mexicano, derivado del que preciamente se presenta a públicos selectos. La carpa tiene una larga tradición en México, consecuencia de los circos trashumantes, que para darle mayor variedad a su espectáculo ofrecían también teatro. El público se acostumbró a esperar de estos espectáculos populares: teatro, maroma y circo a un mismo tiempo. Primero se instalaron en los amplios, hospitalarios, patios de las casas de vecindad de los barrios metropolitanos. Después, salieron a la plaza pública y se levantaron -jacalones se les llamaba porque parecían grandes jacales- en la antigua plaza de armas, impropiamente llamada Zócalo, frente a Catedral o al Palacio Nacional; al borde de la Alameda Central y en amplios y acogedores jardines. Así, desde los tiempos de Santa Anna, pasando por Lerdo hasta Lázaro Cárdenas, periodo en el que saltaron del precario escenario carpero al de los teatros frívolos Cantinflas, Medel, la Wilhelmy y Gloria Marín. Josefina Noriega construyó la mejor carpa de aquellos tiempos, con trescientas localidades, calefacción y luna fuerte y con ella recorrió el país varias veces. Un incendio acabo con ella en Mazatlán, y también con la insigne carpera, qu quedó en la ruina y murió de tristeza. |
Ahora la carpa vuelve para intentar un teatro popular. Popular es lo que esta cerca del pueblo y le gusta, popular no es simplemente lo económico. Comienza bien la carpa del INBA estrenando una escenificación muy bien lograda de la novela Clemencia, de Ignacio M. Altamirano, por doña Luisa Josefina Hernández. Conserva el aire romántico de los años en que los liberales se oponian a la invasión francesa. ¿Cómo a nadie se le ha ocurrido llevar al cine nacional novela tan apasionante? La señora Hernández compuso dos actos, los dividio en varios cuadros y obtuvo una excelente comedia, que fue vestida con toda propiedad. Luz María Nuñez crea una Clemencia a tono con la época, y si está sofisticada, culpa es del personaje. La secunda Margarita Galván, excelente actriz, y destaca en el conjunto el actor peruano Miguel Gómez Checa, de arrogante presencia cálido temperamento y voz grata y bien empleada. El resto del reparto cumple. Mercedes Ferriz, Herminia Alvarez, Bruno Márquez, Luis de León -de origen argentino-; López Portillo, etcétera. Para que la carpa del INBA sea más carpa, se ofrece al público un acto de variedades. Del grupo de variedades se impone Herminia Alvarez, artísta que actúa en carpera con extraordinaria facilidad y felicidad. Le deseamos el mejor de los éxitos a la Carpa del INBA.
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