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Pena y alegría produjeron en el cronista la reaparición en nustros escenarios de la hermosa e inteligente actriz Ana Berta Lepe, y el estreno de una farsa increíble que se dice perteneció a Alfonso Paso. Echemos la pena fuera primero, para gozar con tranquilidad la alegría después. |
talentosa. Su intuición y su capacidad salvan todos los obstáculos de vulgaridades a que las sometió una dirección corriente, y obtiene dos tipos de mujer igualmente interesantes, reveladores de que en ella hay amplia veta artistica que trabajar. Se trata, como se ha dicho, de un doble personaje: La buena y la mala. Yo la prefiero en la buena - Isabel.- Porque es más difícil convencer con matices humanos que impresionar con recursos espectaculares. De las dos interpretaciones se logra una conclusión: en Ana Berta Lepe hay una excelente actriz, mejor con mejores obras y con directores más responsables. Feliz retorno que esperamos no fuerza ni malogre. La acompañan Joaquín Cordero, Eduardo Alcaraz, Carlos Riquelme y José Wilhelmy. Cordero es un excelente actor de ponderado oficio que no deja un momento la escena y se mantiene en ella con dignidad. Riquelme esta mucho tiempo fuera de todo comentario crítico. Alcaraz cumple las instrucciones del director y, Wilhelmy, pasa...
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